Gabriel Rolón reflexionó sobre la confianza, la vulnerabilidad y los límites que sostienen una relación afectiva saludable
Según explicó, amar implica compartir aspectos íntimos de la propia historia: temores, dolores, inseguridades y experiencias que suelen reservarse para personas de extrema confianza
La confianza no debe convertirse en un arma
Para el psicoanalista, esa apertura también otorga poder a la persona amada. Sin embargo, un vínculo sano se distingue porque ese poder no se utiliza para lastimar, imponerse durante una discusión o sacar ventaja en un momento de enojo
Rolón consideró especialmente grave recurrir a las heridas que alguien compartió en confianza para atacarlo. A su entender, cuando una persona utiliza esa información privada para dañar, se produce una ruptura profunda dentro de la relación
Una felicidad que acepta las carencias
En su libro La felicidad, el escritor plantea el concepto de “faltacidad”, una combinación entre felicidad y falta. La idea describe un bienestar posible, aunque incompleto, que no niega el dolor ni las marcas que deja la historia personal
Desde esa perspectiva, la vida no es un espacio completamente justo ni cómodo, y la felicidad no consiste en alcanzar una plenitud permanente. Se trata, más bien, de reconocer lo que falta sin dejar de valorar los momentos de encuentro, los proyectos y las experiencias significativas
Rolón también vinculó el bienestar con la capacidad de permanecer en el presente. La felicidad, sostuvo, se encuentra en el aquí y ahora, siempre que no se intente conservarla de manera indefinida. Pretender que un momento feliz dure para siempre puede impedir disfrutarlo mientras sucede