La ausencia inicial de 11 países europeos en la lista de invitados a la posesión presidencial de Abelardo de la Espriella, prevista para el 7 de agosto en Santiago de Cali, desató una controversia diplomática que llevó al Gobierno electo a emitir una explicación oficial

En su pronunciamiento, el equipo de transición aseguró que el proceso de invitaciones se hizo con base en la información suministrada por el Ministerio de Relaciones Exteriores y bajo criterios uniformes de protocolo y acreditación

Una convocatoria atada a las credenciales

Según la versión oficial, la invitación inicial contempló solo a los embajadores debidamente acreditados ante el Estado colombiano, es decir, aquellos que ya habían presentado sus cartas credenciales

El Gobierno entrante sostuvo además que, durante el empalme, detectó una situación excepcional: 29 embajadores concurrentes aún no habían completado ese trámite por una acumulación inusual de gestiones pendientes en la administración saliente

Con ese panorama, la decisión de sostener el mismo criterio buscaba, según la transición, evitar tratamientos diferenciados y garantizar un trato homogéneo entre las misiones diplomáticas

Las invitaciones salieron después

De acuerdo con el comunicado, el 4 de agosto, una vez recibida la información consolidada por la Cancillería, la Dirección General del Protocolo envió las notas verbales a los países que no figuraban en la primera lista de asistentes

La transición insistió en que la convocatoria no obedeció a afinidades políticas ni a preferencias ideológicas, sino a criterios institucionales y a la actualización de los datos recibidos durante el empalme

Señales de malestar diplomático

La aclaración llegó después de que circulara un memorando interno que advertía sobre inquietudes de varias delegaciones europeas por no haber sido invitadas al acto de transmisión del mando presidencial

Entre los países mencionados figuraban Ucrania, Croacia, Eslovenia, Eslovaquia y Armenia, además de Estonia, Georgia, Chipre, Malta, San Marino y Serbia

El documento advertía que la falta de una comunicación oficial podía interpretarse como una señal política con efectos en la relación bilateral con esas naciones

Críticas desde el Gobierno

El viceministro de Asuntos Multilaterales, Mauricio Jaramillo Jassir, también expresó su preocupación y consideró que la exclusión inicial enviaba un mensaje desacertado a la comunidad internacional

El funcionario advirtió que el episodio no debía leerse por fuera de los anuncios recientes del presidente electo sobre el cierre de varias embajadas colombianas en el exterior

Al cierre de su pronunciamiento, el Gobierno de Abelardo de la Espriella reiteró que su política exterior se regirá por la institucionalidad, la transparencia, la reciprocidad y el respeto por el cuerpo diplomático acreditado en Colombia