El sueño es una función básica para el organismo y dormir entre 7 y 8 horas por día forma parte de un descanso adecuado. Además de la duración, la calidad de ese reposo depende de varios hábitos cotidianos
Un dormitorio pensado para bajar el estímulo
La llamada higiene del sueño reúne condiciones que ayudan a dormir sin interrupciones. Entre ellas, se destaca mantener la habitación clara, ordenada y despejada, con los placares cerrados y sin elementos que distraigan
También conviene evitar plantas dentro del cuarto, regular la temperatura para que no resulte excesiva y asegurar oscuridad total y silencio
Otro punto clave es reducir el uso de pantallas antes de acostarse. Televisor y celular pueden interferir con el inicio y la continuidad del sueño
La postura también cuenta
La posición al dormir influye en el descanso y en el bienestar físico. Dormir boca abajo no es recomendable porque puede favorecer molestias en la zona lumbar
La alternativa más aconsejada es dormir de costado, preferentemente sobre el lado izquierdo. Esa postura puede ayudar a disminuir los ronquidos y a evitar el reflujo gástrico
El uso correcto de la almohada también suma. Debe sostener bien la cabeza y el cuello, y puede colocarse otra entre las piernas para mejorar la posición de la cadera. En personas mayores, una almohada baja al dormir boca arriba puede ser una opción útil