Cuando aparece el hambre entre comidas y la tentación es abrir un paquete de galletas, un huevo cocido puede ser una salida más conveniente. Es económico, fácil de preparar y aporta proteína de calidad, un nutriente que ayuda a sostener la saciedad

Durante años se desaconsejó su consumo por el colesterol, pero hoy muchas guías han matizado esa idea. En personas sanas, comer huevo con frecuencia no se asocia de forma clara con mayor riesgo cardiovascular, porque el colesterol de la dieta influye poco en el que circula en sangre

Más saciedad, menos picoteo

El valor del huevo como alimento saciante fue observado en estudios donde, tras reemplazar un desayuno de igual aporte calórico, las personas que comieron huevo tendieron a ingerir menos durante el resto del día

La explicación está en su proteína: ayuda a activar señales de saciedad y retrasa el vaciado del estómago. Por eso, puede funcionar bien a media mañana o media tarde, cuando suele aparecer el impulso de comer por ansiedad o costumbre

Proteína completa y fácil de combinar

La clara y la yema aportan todos los aminoácidos esenciales en proporciones adecuadas, incluida la leucina, vinculada con el mantenimiento del músculo. Un huevo mediano ofrece alrededor de seis gramos de proteína completa

Esto resulta especialmente útil a partir de los 50 años, una etapa en la que conservar la masa muscular puede volverse más difícil. También puede sumarse a una merienda junto con pan integral, verduras o fruta

Prepararlo cocido evita la grasa añadida de la fritura. Si se acompaña con alimentos ricos en fibra, como zanahoria o tomate, la sensación de saciedad puede durar más

Una ventaja frente a ultraprocesados

En comparación con galletas o snacks salados, el huevo tiene menos azúcar y ofrece una energía más estable. Los ultraprocesados pueden provocar subidas rápidas de glucosa y un descenso posterior que vuelve a disparar el hambre

Una forma práctica de tenerlo listo es cocer varios huevos durante unos diez minutos, enfriarlos bajo el agua y guardarlos con cáscara en la nevera hasta una semana. Así, cuando llegue el momento del picoteo, ya habrá una opción preparada

También puede alternarse con yogur natural o un puñado de frutos secos para variar la merienda. Esta información es solo orientativa y no reemplaza la consulta con un profesional de la salud. Quienes tengan colesterol alto, una enfermedad crónica o dudas sobre su consumo deberían hablar con un médico o un dietista-nutricionista