Tokio prepara una nueva fase de modernización militar con drones, inteligencia artificial y misiles de mayor alcance como ejes centrales de su estrategia. El Ministerio de Defensa presentó una solicitud preliminar de 8,9 billones de yenes, unos US$55.600 millones, para el próximo ejercicio fiscal
La cifra apenas supera el pedido de 8,8 billones de yenes del año en curso, aunque el monto final será mayor cuando el gobierno de Sanae Takaichi apruebe la nueva estrategia de seguridad y defensa, enfocada en reforzar la capacidad de contraataque del país
Más armas no tripuladas y menor costo operativo
El plan busca desarrollar y producir en masa sistemas no tripulados de bajo costo para reducir gastos, limitar bajas y construir una defensa aérea más eficiente. Japón también pretende combinar drones de ataque con misiles de largo alcance para responder con mayor flexibilidad
Para el año fiscal que comienza en abril de 2027, el ministerio pidió fondos, sin precisar el monto, para adquirir drones de ataque capaces de operar desde arriba o bajo el agua. Las autoridades sostienen que estas armas también ayudarían a compensar la caída de personal militar en una sociedad que envejece y se reduce
Inteligencia artificial para decidir más rápido
La cartera de Defensa quiere incorporar una plataforma integrada de inteligencia artificial en sus sistemas de mando y control para ganar velocidad y precisión en la toma de decisiones, desde el análisis del campo de batalla hasta la elección de objetivos
El gobierno estudia combinar tecnología extranjera, incluida la de Estados Unidos, con desarrollos propios. Además, proyecta crear un sistema de coordinación de IA que reúna varias herramientas y opere de forma autónoma, junto con una nube del ministerio para datos sensibles y comunicaciones estables en emergencias o desastres
Respaldo estatal a la industria
El gobierno también quiere reducir el riesgo de faltantes en la producción de equipos militares y asegurar una oferta estable. Para eso, solicitó fondos para un esquema en el que el Estado adquiera fábricas y empresas privadas se encarguen de operarlas
El presupuesto incluye además apoyo a la investigación, el desarrollo y la reorganización de compañías vinculadas a la defensa. Aunque grandes contratistas han mejorado sus ganancias, el sector sigue debilitado por la rentabilidad limitada, la incertidumbre comercial y el retiro de numerosas firmas en las últimas décadas