Naciones Unidas advirtió que un eventual regreso de los ensayos nucleares podría reactivar una nueva carrera armamentista, en medio de un clima de fuerte tensión geopolítica y creciente desconfianza entre países

La alerta fue planteada durante la reunión de la Asamblea General convocada por el Día Internacional contra los Ensayos Nucleares. Allí se remarcó la preocupación por la negativa de Estados Unidos, Rusia, China y otros Estados con armamento nuclear a ratificar el tratado que prohíbe este tipo de pruebas

Una tratado con adhesión incompleta

El Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares fue adoptado en 1996, pero para entrar en vigor debía ser ratificado por 44 países específicos. Nueve de ellos todavía no lo hicieron

Estados Unidos, China, Irán, Egipto e Israel firmaron el texto, pero no lo ratificaron. India, Pakistán y Corea del Norte no lo firmaron ni lo ratificaron. Rusia, que sí había completado ambos pasos, retiró su ratificación en 2023

El responsable del organismo que supervisa el tratado informó que la adhesión de Tonga el mes pasado elevó a 179 el número de partes. También recordó que desde 1945 se realizaron más de 2.000 explosiones nucleares de prueba, aunque en las últimas tres décadas hubo menos de 12

El riesgo de volver atrás

Desde el sistema de Naciones Unidas se insistió en que incluso la sola posibilidad de reanudar los ensayos es peligrosa. Según el planteo oficial, una decisión de ese tipo erosionaría décadas de contención, profundizaría la desconfianza y podría provocar respuestas recíprocas entre potencias

El organismo advirtió además que una vuelta a las pruebas impulsaría arsenales nucleares más avanzados y aumentaría el peligro de errores de cálculo con consecuencias graves

Las víctimas del átomo siguen presentes

La jornada también puso el foco en las personas afectadas por la era nuclear. Una activista relató ante la Asamblea General el impacto de la radiación en cinco generaciones de su familia, expuestas desde la primera bomba atómica probada en Nuevo México en 1945

Señaló que nunca fueron advertidos sobre el peligro y que muchas comunidades en distintos lugares del mundo también sufrieron las consecuencias de los ensayos, entre ellas poblaciones de Guam, Tahití, Kazajistán y zonas aborígenes de Australia, además de varios estados de Estados Unidos

La dirigente sostuvo que esas comunidades quedaron como “daño colateral” del desarrollo y la prueba de armas nucleares, y reclamó reconocimiento y asistencia