Lake Powell, el segundo embalse más grande de Estados Unidos, cayó a un nivel récord y profundizó la preocupación por la crisis del sistema del río Colorado

El nuevo mínimo se alcanzó el sábado, apenas una semana después de que Lake Mead, el otro gran reservorio del río, también tocara un piso histórico

Un recurso bajo presión

La bajada de los niveles amenaza a la cuenca del Colorado, una fuente clave para la vida silvestre, la generación hidroeléctrica y el suministro de más de 40 millones de personas en siete estados

La tensión crece mientras el gobierno federal y los estados que dependen del río, California, Arizona, Nevada, Nuevo México, Utah, Wyoming y Colorado, intentan acordar un plan de manejo de largo plazo para un recurso cada vez más escaso

El agua sigue cayendo

Según datos oficiales, el nivel de Lake Powell descendió el sábado a 3.519,91 pies sobre el nivel del mar, apenas por debajo del récord previo de abril de 2023

El embalse está hoy más de 20 pies por debajo de su nivel de comienzos de año y a unos 30 pies del punto en el que las turbinas dejarían de producir electricidad

En abril, funcionarios federales advirtieron que haría falta una intervención importante para evitar alcanzar ese umbral antes de fin de año. En julio, además, se presentó un plan a 10 años con posibles recortes sustanciales de agua para Arizona, California y Nevada

Una crisis de décadas

La situación lleva años gestándose. Ambos embalses están en sus niveles más bajos en casi siete décadas y podrían seguir descendiendo

La última vez que su almacenamiento combinado fue tan reducido fue en mayo de 1957, cuando se construía la presa Glen Canyon, que contiene a Lake Powell. El embalse comenzó a llenarse en 1963

Impacto en el turismo

La caída también golpeó a la actividad turística de Lake Powell. Marinas y operadores del área tuvieron que adaptarse con el cierre o traslado de rampas para embarcaciones, la incorporación de nuevas estructuras y el desplazamiento temporal de instalaciones hacia aguas más profundas