LOURDES, Francia. León XIV convirtió su jornada en Lourdes en una defensa de la vida vulnerable. Ante unos 150.000 peregrinos, el Papa rechazó la eutanasia, pidió reforzar los cuidados paliativos y sostuvo que la dignidad humana no depende de la salud ni de las decisiones legales

La ciudad recibió desde la noche anterior a grupos procedentes de distintos puntos de Francia y Europa. Entre los visitantes había enfermos en sillas de ruedas, familias, camilleros y personal sanitario. Cerca de 7.000 personas enfermas ocuparon un sector destacado durante la misa celebrada junto al río Gave

Un gesto ante las víctimas de abusos

Antes de reunirse con los obispos franceses, el Pontífice permaneció en silencio frente a “El niño que llora”, una imagen instalada en el santuario en 2021 para representar a quienes sufrieron violencia sexual dentro de la Iglesia

Durante el encuentro, valoró las medidas adoptadas por los obispos en materia de escucha, verdad, justicia, perdón y reparación. También les pidió mantener ese compromiso y reconoció que admitir los errores resulta indispensable para avanzar

Más tarde, en una reunión privada, recibió a siete víctimas de abusos sexuales cometidos en el ámbito eclesial. Se trató de la primera ocasión en que un Papa mantuvo personalmente un encuentro con víctimas de este tipo de violencia

Rechazo a la muerte provocada

En la homilía, León XIV cuestionó la ley de ayuda a morir aprobada recientemente en Francia. Afirmó que no puede presentarse como normal la decisión de provocar la muerte y alertó sobre el riesgo de utilizar la compasión como argumento para justificarla

También advirtió que la medicina no debe quedar al servicio de una muerte planificada. Según su planteo, la legalidad no convierte automáticamente una práctica en moralmente aceptable. Por eso reclamó cuidados paliativos sostenidos y realizados con sensibilidad

El Papa afirmó que las personas enfermas no representan una carga, sino una parte esencial de la humanidad. Su posición, sin embargo, no coincide con la de todos los católicos practicantes de Francia: los sondeos citados en la jornada señalan que el 72% respalda el derecho a morir

Cercanía con los peregrinos

En la Recepción Notre-Dame, donde se alojan enfermos y acompañantes, el Pontífice recorrió sillas de ruedas y camillas, se detuvo ante las familias y conversó sin apuro con varios peregrinos. El clima fue más sereno que el de la explanada, marcado por la escucha y el acompañamiento

Antes de la noche, León XIV visitó el monasterio del Carmelo para rezar con las religiosas contemplativas. Luego llegó a la explanada del Rosario, iluminada por miles de velas durante la tradicional procesión

En una decisión inédita frente a las visitas de Juan Pablo II y Benedicto XVI, el Papa no se limitó a presenciar la marcha: caminó detrás de la imagen de la Virgen, junto a los camilleros y los peregrinos. Las familias y los enfermos participaron del rosario y recibieron su pedido de llevar la “luz de Lourdes” a sus hogares y parroquias

La jornada combinó la denuncia de los abusos, la atención a los enfermos y una postura contundente contra la eutanasia. También incluyó un mensaje político: León XIV pidió a la Virgen dirigentes franceses prudentes, generosos y comprometidos con el bien común, en un contexto previo a las elecciones presidenciales de abril y mayo

La próxima etapa será en Metz

El lunes 28 de septiembre, el Papa viajará a Metz, última escala de su visita a Francia. Allí participará de un encuentro interreligioso en el Centro de Congresos Robert-Schuman, pronunciará un discurso sobre las raíces espirituales y políticas de Europa ante dirigentes invitados por Emmanuel Macron y celebrará una misa en la catedral de Saint-Étienne. Después regresará a Roma