Becky Drury, una maestra herida durante el ataque de la semana pasada contra un aula de educación especial en una escuela primaria de Oregón, afirmó que no tuvo oportunidad de proteger a los niños

Según una declaración difundida por un amigo de la familia, Drury corrió para averiguar qué ocurría al notar que algo sucedía. Al ver al atacante, regresó de inmediato al aula

La docente explicó que intentó cerrar la puerta, pero el agresor ya estaba allí. Recibió un disparo a corta distancia y cayó al suelo. La herida casi le seccionó la mano izquierda y también alcanzó su brazo derecho

Sin posibilidad de levantarse ni de defenderse, Drury dijo que fingió estar muerta para evitar que le dispararan nuevamente. Permanece hospitalizada

El ataque ocurrió el jueves pasado en la escuela primaria Silver Rail, en Bend. Murieron tres niños de 5, 8 y 11 años, además de una maestra. Otro estudiante resultó gravemente herido

Las autoridades indicaron que otra docente arrojó su teléfono al atacante, lo enfrentó físicamente y forcejeó con él para controlar el arma. Poco después, un padre que había ingresado al edificio le disparó

Drury también buscó corregir una versión según la cual se habría arrojado sobre un estudiante para protegerlo. Señaló que una cobertura precisa y respetuosa puede contribuir a sanar las heridas causadas por el ataque

Las escuelas del distrito reabrieron el miércoles por primera vez desde el tiroteo. Decenas de agentes estuvieron presentes en cada establecimiento para recibir a los alumnos

La investigación continúa. La policía ejecutó órdenes de registro en la vivienda del atacante y revisa sus dispositivos electrónicos y sus cuentas en redes sociales

Las autoridades confirmaron que la escopeta de acción de bombeo utilizada en el ataque había sido comprada legalmente. Todavía investigan cómo llegó el arma a manos del adolescente de 16 años, identificado como Griffin J. John II, un antiguo alumno de la escuela