Mondello del Lario, Italia. Miles de seguidores de Moto Guzzi llegaron este fin de semana a la orilla del lago de Como para celebrar la reapertura de la sede renovada de la histórica marca italiana, junto con su museo ampliado y una planta de producción más grande
La reunión anual, que incluyó una rodada informal por las rutas sinuosas de la zona, comenzó el jueves con la presentación del complejo actualizado en Mandello del Lario, enclavado entre la montaña y la costa del lago. La obra demandó cinco años y costó más de 50 millones de euros
Más espacio para una marca de culto
El predio sumó 5.500 metros cuadrados entre áreas de fábrica y museo. La expansión busca reforzar la identidad de una firma conocida por sus motos de dos cilindros, fabricadas a mano desde hace 105 años, y propiedad de Piaggio desde 2004
También incorpora una cinta automatizada para mover piezas y motores, además de robots encargados de trasladar las motos terminadas antes de la prueba final. Con estos cambios, la capacidad máxima de producción podría duplicarse hasta 30.000 unidades al año
Producción artesanal a la vista
Los visitantes pudieron observar a los operarios en nuevas plataformas de observación, siguiendo el ensamblado manual de las motos como parte central del recorrido. La empresa insiste en que la automatización no reemplaza el trabajo artesanal, sino que se usa para seguridad y sustentabilidad
“Es un producto artesanal, una pieza de arte”, describió el responsable de fabricación del grupo, al defender ese equilibrio entre tradición y tecnología
Una peregrinación sobre dos ruedas
Entre los asistentes hubo motociclistas que volvieron a la sede por segunda vez y otros que lo hacen desde hace décadas. Para muchos, el atractivo no está solo en la planta renovada, sino en la comunidad que rodea a la marca
La escena se repite cada año en un paisaje asociado al turismo de lujo, las celebridades y las bodas, pero en esta ocasión la atención estuvo puesta en las motos, la historia y el vínculo entre quienes las conducen