Un alud de hielo y sedimentos arrasó ciudades de Nepal y la región china del Tíbet, dejó cientos de muertos y mantiene a más de 1000 personas desaparecidas. Mientras bajan las aguas, crecen las preguntas sobre qué falló, qué pudo haberse evitado y cómo responderá el Estado en las próximas semanas
Una catástrofe peor por sus efectos
Kunda Dixit, editor editorial de Nepali Times y una de las voces más influyentes del periodismo nepalí, considera que esta tragedia supera incluso al terremoto de 2015 en impacto social y económico. El país quedó partido en dos, con puentes destruidos, una ruta comercial clave afectada y un corredor turístico e internacional seriamente dañado
Según explicó, el evento no fue solo el colapso de un glaciar. El análisis de imágenes satelitales permitió identificar una grieta de 1,5 kilómetros en la cara norte del monte Langtang, a 7250 metros de altura. La ladera completa se desprendió junto con el hielo acumulado, liberando unos 200 millones de metros cúbicos de material. Al derretirse durante el descenso, esa masa terminó provocando la inundación
Lo natural y lo humano
Para Dixit, únicamente el componente geológico puede considerarse natural. Todo lo demás, afirma, estuvo atravesado por factores humanos: el cambio climático, la mala planificación territorial, la corrupción y una gobernanza deficiente
Su crítica apunta a la ubicación de autopistas, centrales hidroeléctricas, líneas de transmisión, asentamientos, ciudades y suburbios sobre riberas expuestas a desastres. También cuestiona la falta de aprendizaje tras inundaciones previas y asegura que Nepal lleva décadas recibiendo advertencias que no fueron atendidas
Qué hacer ahora
En el corto plazo, la prioridad es obtener información sobre las personas desaparecidas, además de garantizar refugio y alimentos para quienes lo perdieron todo. A mediano plazo, propone reubicar a la población en zonas más seguras con soluciones habitacionales más estables
Y, a largo plazo, insiste en sacar a las comunidades que viven junto a los ríos y repensar toda la infraestructura con la fragilidad geológica del Himalaya como punto de partida
También defendió la decisión del gobierno de no aceptar equipos extranjeros de búsqueda y rescate, al considerar que esta vez la ayuda más urgente no es operativa sino financiera: recursos para reconstrucción y asistencia directa a los sobrevivientes
Una prueba para el nuevo gobierno
Dixit cree que la tragedia puede convertirse en una oportunidad para que la actual administración muestre eficacia y se desmarque de décadas de mala gestión. Pero advierte que esa posibilidad solo se aprovechará si el país deja de tratar estas catástrofes como episodios aislados y empieza a planificar de acuerdo con su geografía real