Paz Levinson construyó una trayectoria singular en el mundo del vino. Nacida en Bariloche y vinculada familiarmente con Mendoza, ganó el concurso de Mejor Sommelier de Argentina en 2010 y 2014, y el de Mejor Sommelier de las Américas en 2015
En 2016 obtuvo el cuarto puesto en el certamen de Mejor Sommelier del Mundo, la mejor posición alcanzada por un sommelier argentino. Un año después fue nombrada Sommelier Ejecutiva Global del Groupe PIC, con restaurantes en Francia, Suiza, Reino Unido, Singapur, Hong Kong y Dubái
Una formación entre la literatura y la gastronomía
Levinson estudió Letras en Buenos Aires porque quería escribir poesía. Más tarde comenzó a trabajar en gastronomía y encontró en el vino una forma de conservar su curiosidad y vincularse con la cultura
Sus primeros recuerdos están ligados a la casa familiar en Mendoza y a las visitas de sus abuelos a Bariloche. El interés profesional apareció durante su formación como sommelier, cuando descubrió la complejidad que podía concentrarse en una botella
Entrenamiento intensivo para competir
Para prepararse para los concursos suspendía temporalmente parte de su trabajo y estudiaba entre ocho y diez horas diarias, o incluso más. Prefería concentrar el entrenamiento en períodos de tres a seis meses
Antes del Mundial de 2016 organizó una preparación internacional: estudió en Argentina, viajó a Sudáfrica, entrenó en Suecia, pasó por Canadá y realizó prácticas en Bélgica. En Canadá convivió durante un mes con Véronique Rivest, a quien acompañó en jornadas que podían extenderse de las seis de la mañana a las once de la noche
Desde 2019 dejó de competir para integrar el Comité Técnico de la Association de la Sommellerie Internationale, vinculado con la preparación de los concursos
La promoción del vino argentino
Levinson vive en París y conduce Argentina Reloaded, un ciclo itinerante que reúne a sommeliers, chefs y consumidores. Su objetivo es presentar vinos argentinos en restaurantes donde todavía tienen poca presencia y mostrar que pueden formar parte de menús completos
Según su mirada, las etiquetas argentinas enfrentan una barrera de comprensión frente a las de países como Australia, Sudáfrica o Nueva Zelanda. Por eso considera que conocer otros vinos del mundo también le permite comunicar mejor el producto argentino
Contra el esnobismo en el consumo
La sommelier observa que el consumo de vino cae en la Argentina dentro de un contexto mundial similar. También plantea que el vino debería estar presente en cafés, pizzerías y restaurantes sencillos, tanto en botella como en envases económicos
Para Levinson, las restricciones culturales sobre beberlo con hielo o soda contribuyeron a alejarlo de parte del público. Como bebida nacional, sostiene que necesita precios accesibles y una estrategia que favorezca su consumo cotidiano