La capacidad de aprender no desaparece con el paso del tiempo. Aunque algunas funciones cognitivas pueden modificarse con la edad, las personas de 50, 60 o 70 años todavía pueden incorporar conocimientos, desarrollar habilidades y memorizar información nueva
Rubén Calviño, profesor de primaria y divulgador especializado en psicología y aprendizaje, aborda este tema en su libro Tu cerebro tiene truco. Allí sostiene que los adultos mayores cuentan con recursos suficientes para estudiar y adquirir nuevas herramientas
El cerebro necesita desafíos
El tejido neuronal mantiene cierta capacidad de adaptación. Para favorecer un envejecimiento saludable, resulta importante combinar hábitos beneficiosos con actividades que obliguen a la mente a salir de la rutina
La tecnología facilita muchas tareas cotidianas, como buscar información, analizar datos o resolver decisiones simples. Sin embargo, depender exclusivamente de esas herramientas puede reducir las oportunidades de ejercitar distintas capacidades. Por eso, el especialista recomienda buscar desafíos que permitan aprender y aplicar lo aprendido en la vida diaria
La actividad física, la lectura, el aprendizaje continuo, los vínculos sociales y las experiencias nuevas son algunas de las prácticas que pueden estimular el funcionamiento cerebral. También contribuyen a reducir factores asociados al deterioro cognitivo y a enfermedades como el Alzheimer
La confianza influye en el aprendizaje
Cuando una persona pasa años sin leer, estudiar o resolver problemas complejos, retomar esas actividades puede resultar difícil. Esa dificultad no se explica únicamente por la edad, sino también por la falta de práctica
Calviño destaca que un adulto puede tener más conocimientos y estrategias que una persona joven. Sin embargo, si cree que ya no está en condiciones de aprender, es posible que evite nuevos retos, practique menos y abandone con mayor rapidez ante los primeros obstáculos
Así puede formarse un círculo negativo: la falta de confianza reduce el esfuerzo, los resultados empeoran y esas dificultades terminan reforzando la idea inicial de que aprender ya no es posible
La importancia de la salud y la compensación cerebral
El desarrollo de las capacidades cognitivas también está relacionado con factores como el entorno, la crianza y la alimentación recibida durante la infancia. Una nutrición insuficiente en los primeros años puede afectar la concentración y la adquisición de conocimientos
Con el tiempo, cuando algunos sistemas funcionan de manera menos eficiente, el cerebro puede recurrir a otras redes y estrategias para sostener el rendimiento. Esta capacidad de compensación permite afrontar dificultades mediante recursos alternativos
Por ese motivo, mantener una vida activa, saludable y abierta a nuevas experiencias puede ayudar a preservar la lucidez y la confianza para seguir aprendiendo en la adultez