Sudar mucho durante una rutina no es sinónimo de haber quemado más calorías. La clave, según el médico deportivo Matthew Kampert, está en la intensidad del trabajo muscular: cuanto más se exige el cuerpo, mayor es el gasto energético
Durante el ejercicio, los músculos usan energía obtenida de carbohidratos y grasas. Ese esfuerzo genera calor y activa la transpiración como un mecanismo para enfriar el organismo. El sudor, al evaporarse sobre la piel, ayuda a bajar la temperatura interna
El sudor enfría, pero no adelgaza
Por eso, una persona puede quemar muchas calorías en un ambiente fresco y sudar poco, o transpirar intensamente en un lugar caluroso sin que eso signifique un gasto calórico mayor
La humedad, la ropa, la temperatura exterior y otros factores cambian cuánto sudamos, pero no reemplazan el papel central del movimiento y la intensidad del entrenamiento
Lo que marca la balanza después de entrenar
Después de una sesión exigente, el peso puede bajar de forma inmediata, aunque esa caída no siempre refleja pérdida de grasa. En muchos casos, se trata sobre todo de agua y electrolitos perdidos a través del sudor, que luego se recuperan al hidratarse
La grasa corporal, en cambio, se reduce cuando existe un déficit calórico sostenido: el cuerpo gasta más energía de la que recibe. Como referencia general, una libra de grasa equivale a unas 3500 calorías, aunque no se trata de una cifra exacta para todos los casos
El sauna no reemplaza al ejercicio
Kampert también remarcó que el sauna puede hacer bajar el peso de manera rápida por la pérdida de líquidos, pero ese efecto es temporal. Además, puede aportar beneficios cardiovasculares y de recuperación, aunque no sustituye la actividad física habitual
La cantidad de sudor varía de una persona a otra por genética, tamaño corporal, nivel de entrenamiento, edad, vestimenta y condiciones del ambiente. Por eso, una remera empapada no sirve como medida confiable de cuántas calorías se gastaron
La recomendación es mirar el trabajo realizado, la intensidad y la constancia del entrenamiento, no la cantidad de sudor al terminar