Durante la noche del jueves 27 y la madrugada del viernes 28 de agosto se verá desde la Argentina un eclipse parcial de Luna. El fenómeno coincide con la fase de Luna llena y tiñe al satélite de un tono rojizo, motivo por el que también se lo conoce como “Luna de Sangre”
Para quienes siguen rituales esotéricos, este momento se interpreta como una instancia de purificación, introspección y cierre de etapas. En ese marco, se proponen tres prácticas sencillas para acompañar la jornada
Baño de descarga y renovación
Esta práctica busca limpiar tensiones y preparar el cuerpo para un nuevo ciclo emocional. Se necesita sal gruesa, una rama de romero o ruda y un recipiente con agua tibia
Primero, hay que dejar las hierbas en el agua durante diez minutos. Después se suma la sal y se revuelve en sentido horario, con una intención mental de limpieza. Tras la ducha habitual, se vierte la mezcla desde los hombros hacia abajo. Al terminar, se recomienda secar la piel con toques suaves, sin frotar
Escritura para soltar
El segundo ritual usa la escritura como forma de dejar atrás miedos, vínculos o hábitos que ya no se quieren sostener. Para hacerlo, se necesita una hoja blanca, una birome negra y un cuenco resistente al calor
Hay que escribir en presente aquello que se desea abandonar, con la mayor precisión posible. Luego se dobla el papel en tres partes hacia afuera y se quema dentro del cuenco con un fósforo de madera. Cuando las cenizas estén frías, pueden esparcirse en una maceta o sobre tierra firme
Carga de cristales
La tercera propuesta apunta a limpiar y programar cristales para que funcionen como apoyo en los meses siguientes. Se sugieren cuarzos, especialmente amatista o cuarzo ahumado, además de un paño claro y una ventana con luz natural
El procedimiento comienza con un lavado bajo el chorro de agua. Después, las piedras se colocan sobre el paño cerca de una ventana, incluso si el cielo está nublado, y se dejan allí durante el pico del eclipse, que en la Argentina ocurre al mediodía. Al final, se sostienen contra el pecho con los ojos cerrados para sellar un propósito personal