Donald Trump llegó a la presidencia prometiendo tasas más bajas y crédito más barato. Sin embargo, la realidad económica de los últimos meses fue en sentido contrario: financiarse cuesta más, las hipotecas siguen elevadas y el gobierno también enfrenta un mayor peso por el servicio de la deuda
Un giro que golpea el bolsillo
Desde que comenzó la guerra en Irán, a fines de febrero, el costo del dinero aumentó. Eso dejó a menos familias en condiciones de acceder a una hipoteca o a un préstamo para autos
Al mismo tiempo, el Estado quedó más presionado. En este año fiscal ya destinó 827.000 millones de dólares al pago de la deuda nacional, una cifra superior a la asignada a defensa
Mercados más duros que la promesa política
La suba quedó en evidencia esta semana, cuando Kevin Warsh, el nuevo presidente de la Reserva Federal elegido por Trump, reconoció que la inflación sigue alta, aunque no dejó una hoja de ruta clara para corregirla
Los bonos del Tesoro a 30 años tocaron su nivel más alto en casi dos décadas. La tasa del bono a 10 años superó el 4,7% el viernes, por encima de la que el presidente recibió al volver a la Casa Blanca
Pese a eso, Trump minimizó el salto y sostuvo ante su gabinete que la economía atraviesa un momento excepcional. En la parte pública de la reunión, ni él ni el secretario del Tesoro, Scott Bessent, hablaron de tasas
Desde la Casa Blanca insistieron en que el fin de la guerra con Irán ayudaría a bajar los precios de la energía y, con eso, a abrirle espacio a la Reserva Federal para recortar tasas
La inflación y la vivienda, dos frentes sensibles
El escenario complica a los republicanos de cara a noviembre. Los aranceles impulsados por Trump, el financiamiento de grandes proyectos de centros de datos para inteligencia artificial y la guerra en Irán empujaron los costos al alza
Además, la vivienda sigue siendo uno de los puntos más débiles para el oficialismo. Freddie Mac informó que la tasa promedio de las hipotecas a 30 años fue de 6,66%, prácticamente igual a la de hace un año
En paralelo, el gobierno había ordenado a Freddie Mac y Fannie Mae que compraran al menos 200.000 millones de dólares en créditos hipotecarios para intentar bajar las tasas. También se esperaba capitalizar una ley bipartidaria para impulsar la construcción de viviendas, pero Trump la desestimó y la dejó promulgarse sin firma
El tiempo juega en contra
Warsh dijo que prefiere que los mercados hagan más trabajo en la fijación de tasas que la propia Reserva Federal. Para los inversores, el problema sigue siendo la inflación, la incertidumbre política y el mayor riesgo sobre la deuda pública
El próximo encuentro de la Fed sobre tasas terminará el 16 de septiembre. Por ahora, el mercado no apuesta a un alivio inmediato y, según las expectativas actuales, incluso contempla una suba para contener la presión inflacionaria