Un sismo de magnitud 4,6 fue localizado a 123 kilómetros al suroeste de Pijijiapan, en Chiapas. El registro consignó una latitud de 14.877000, una longitud de -93.999000 y una profundidad de 15.700
Cómo se origina un terremoto
Un sismo es un movimiento brusco de la Tierra causado por la liberación repentina de energía en su interior. Su origen más frecuente está en el desplazamiento de las placas tectónicas, que pueden chocar o deslizarse en zonas de fallas
La fricción acumula tensión entre las placas. Cuando esa tensión se libera, produce vibraciones masivas llamadas ondas sísmicas, que atraviesan la roca y avanzan hacia la superficie
Qué hacer durante un temblor
La recomendación principal es mantener la calma, ya que correr o gritar puede aumentar el riesgo de lesiones. Dentro de un edificio, se aconseja agacharse, cubrirse y agarrarse debajo de un escritorio o una mesa. También hay que evitar los ascensores
Si la persona está al aire libre, debe dirigirse a un sitio alto y mantenerse alejada de edificios, árboles y postes de luz. Si se encuentra dentro de un automóvil, debe detenerse y salir del vehículo hacia un lugar seguro
Después del movimiento, es importante verificar si hay heridos, alejarse de estructuras dañadas y evitar fósforos o encendedores ante la posibilidad de fugas de gas. También se recomienda seguir las indicaciones de las autoridades y mantenerse informado
Magnitud e intensidad no describen lo mismo
La escala de Richter, también llamada escala de magnitud local, fue establecida en 1935 por Charles Francis Richter y Beno Gutenberg. Con el tiempo fue reemplazada porque no permite diferenciar adecuadamente los terremotos de mayor intensidad y puede interpretarlos como similares
La escala de magnitud de momento, introducida en 1979 por Thomas C. Hanks y Hiroo Kanamori, se utiliza para medir la energía liberada por terremotos superiores a 6,9, límite en el que comienza a fallar la escala anterior
La escala Mercalli Modificada mide la intensidad del sismo y sus efectos, no la magnitud. Cuenta con doce grados, expresados con números romanos del I al XII. Sus resultados dependen del terreno, la vulnerabilidad de las construcciones y la distancia al epicentro