El próximo martes 13 de octubre de 2026, Javier Sarrelli viajará a la Patagonia junto con Nicolás, su amigo y socio, y Eti, su novia. El itinerario incluye Bariloche, El Bolsón, Esquel y los campos de tulipanes de Trevelin

Algunos de esos lugares ya los conoce, pero suele regresar porque siempre encuentra algo nuevo para descubrir y documentar. Esa curiosidad no formó parte de su vida desde siempre: durante años, su mundo se redujo al barrio, el trayecto hacia el trabajo y un escritorio porteño

La decisión de viajar en plena pandemia

Hace poco más de cinco años, mientras trabajaba en un laboratorio de la Ciudad de Buenos Aires, Javier atravesaba una rutina marcada por el aislamiento. Como licenciado en Sistemas, cumplía sus tareas desde su casa y repetía cada día entre trabajo, compras, ejercicio y descanso

La pandemia también frustró su intención de viajar a Europa para visitar a su hermana y a sus sobrinas. Cuando se habilitaron los vuelos dentro del país, decidió cambiar de rumbo y viajar solo a las Cataratas del Iguazú

Su plan era sencillo: llevar un celular y un dron pequeño para registrar el recorrido. Sin saberlo, esa decisión terminaría modificando su relación con los viajes y con la Argentina

Una coincidencia en Iguazú

Javier publicó en Instagram que se dirigía a Iguazú. Al llegar, recibió un mensaje inesperado de Nicolás, un compañero de trabajo con quien apenas había intercambiado algunas conversaciones durante seis años

Nicolás le contó que también viajaba ese mismo día al mismo destino. La coincidencia continuó cuando ambos abordaron el mismo tren rumbo a la Garganta del Diablo. Luego cenaron en el centro de Iguazú y realizaron una excursión por la selva misionera

Durante esas jornadas comenzó una amistad que hasta entonces parecía improbable. También descubrieron que compartían intereses y ganas de mostrar los paisajes argentinos a través de videos

“Aprendí con la pandemia que viajar es una inversión, que viajar alimenta el alma, el conocimiento, la vida”, recordó Javier. El regreso sumó otra casualidad: ambos coincidieron también en el vuelo de vuelta y decidieron convertir la idea en un proyecto

Exploranding y una nueva forma de recorrer el país

Los primeros viajes fueron publicados en YouTube y, con el tiempo, comenzaron a reunir seguidores. Javier y Nicolás ya no observaban la Argentina del mismo modo: cada paisaje despertaba nuevas ganas de compartir la diversidad del territorio

Además de registrar lugares, empezaron a mostrar los caminos, los cambios entre una región y otra y las costumbres de las personas que encontraban durante las travesías

“Argentina es enorme, no maneja una sola cultura sino varias”, explicó Javier. Como ejemplo, mencionó las diferencias entre Córdoba y Buenos Aires, y las particularidades de provincias como Salta y Jujuy

Junto con Nicolás, bautizó la iniciativa como Exploranding. El proyecto recorrió la puna, los salares, el Desierto del Diablo, el Cono de Arita, el Volcán Galán, el campo de Piedra Pómez, Tucumán, Santiago del Estero, el sur del país, los glaciares y Córdoba

Una cena inolvidable en Tolar Grande

Entre las experiencias que más recuerdan está la que vivieron en Tolar Grande, un pueblo minero de Salta. Llegaron al mediodía, cansados por el trayecto desde la capital provincial y afectados por la altura

Como los restaurantes del lugar tenían la comida reservada para trabajadores mineros, buscaron otra alternativa. Encontraron una casa con un cartel que anunciaba el “Comedor Mimi” y una mujer los recibió allí mismo

La cena incluyó sopa, milanesa con arroz y una manzana de postre. Durante la noche, la temperatura descendía hasta los 8 grados bajo cero, por lo que aquel gesto de hospitalidad quedó para siempre en la memoria de ambos

Viajar como una forma de compartir

Javier y Nicolás todavía mantienen sus trabajos de oficina, pero organizan cada nueva escapada con mayor experiencia. A la iniciativa también se sumó Eti, la novia de Javier, que comparte con ellos la pasión por viajar

Comenzaron con un celular y un dron pequeño. Hoy planifican cada recorrido y ayudan a otras personas que buscan organizar sus propios viajes y desconectarse de la rutina

El proyecto se realiza de manera independiente, sin sponsors ni canjes. Para Javier, el reconocimiento de quienes encuentran útiles sus recomendaciones es suficiente para seguir adelante

“Hay mucho por recorrer y mucho para contar, tanto sobre los lugares como sobre la cultura”, sostuvo. Después de aquella casualidad en Iguazú, su conclusión es clara: “Capturar lugares inhóspitos de Argentina no tiene precio”