El aumento de las operaciones migratorias en las cercanías de escuelas volvió a instalar el miedo en varias comunidades de Estados Unidos. En el sur de Los Ángeles, una secundaria decidió anticiparse y activó un protocolo propio para acompañar a sus alumnos ante una posible presencia de agentes del ICE dentro o en torno al establecimiento

Protección dentro y fuera del aula

La subdirectora Lorena Reynoso coordinó con trabajadores sociales, psicólogos y orientadores una respuesta pensada para reducir el impacto de las detenciones y la posibilidad de separación familiar. El plan incluye información sobre derechos, acompañamiento para las familias y una guía básica sobre cómo actuar en situaciones vinculadas con autoridades migratorias

Además, el personal reparte tarjetas de “Conoce tus derechos” y organizó un sistema para entregar alimentos a hogares en los que algunos integrantes prefieren no salir por temor a ser detenidos

La escuela también se apoya en la política del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles, que limita el ingreso de agentes de inmigración a sus centros educativos. El objetivo es preservar la escuela como un espacio seguro y contener el efecto del temor sobre la asistencia y el rendimiento

Una intervención que dejó huella

Uno de los episodios que marcó a la comunidad ocurrió en Lynwood, cuando Axel López avisó que agentes del ICE se encontraban cerca de la barbería donde trabajaba su hermano. Reynoso y otros miembros del equipo escolar fueron al lugar y observaron la situación desde una posición segura junto al joven

Durante el operativo, uno de los agentes amenazó con ir tras familiares del dueño del local. Finalmente, la presión de las personas reunidas hizo que los agentes se retiraran sin arrestos

Efectos emocionales y ausentismo

Especialistas advierten que la exposición constante a este tipo de episodios puede empujar a los jóvenes a un estado de hipervigilancia. La preocupación por lo que ocurre en la calle, por el regreso de los padres y por posibles intervenciones migratorias en casa altera la vida cotidiana y puede dejar huellas duraderas

Tatiana Londoño, profesora asistente de bienestar social en la Escuela de Asuntos Públicos Luskin, señaló que vivir en alerta permanente puede volverse una normalidad difícil de revertir. A su vez, Dennis Dacarett Galeano, psiquiatra de la Universidad de California en Los Ángeles, describió el temor a la separación familiar como un trauma de apego y sumó el peso del trauma vicario, derivado del sufrimiento compartido en la comunidad

El impacto ya se refleja en las aulas. En Los Ángeles se registró una baja de unos 7000 estudiantes, en un contexto en el que también crece la desconfianza sobre el uso de los datos personales entregados durante la inscripción escolar

Para Reynoso, una parte central de la respuesta pasa por reforzar el orgullo cultural y sostener a los alumnos en un entorno donde el miedo no desplace a la educación