Los presidentes de Rusia e Irán llegaron a Biskek, la capital de Kirguistán, para una cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái que reunió a varios de los principales actores de Eurasia. El encuentro les permitió mostrar alianzas activas en un momento de fuerte presión interna y de aislamiento buscado por Occidente
Una alianza que desafía el cerco occidental
La organización, que comenzó como un bloque reducido de países de Asia Central junto con Rusia y China, fue ampliándose con los años hasta sumar a India, Pakistán, Bielorrusia e Irán. Ese crecimiento la convirtió en un contrapeso cada vez más visible frente a las coaliciones lideradas por Estados Unidos y sus socios
En el centro de la cita estuvo Xi Jinping, el dirigente con mayor poder económico y geopolítico entre los presentes. China se volvió un sostén clave para Moscú y Teherán, al proveer comercio, energía y bienes esenciales mientras ambos enfrentan sanciones y restricciones
El peso de China en las guerras
Pekín ayudó a amortiguar el impacto de la presión occidental sobre Rusia e Irán. En el caso ruso, China absorbió grandes volúmenes de petróleo con descuento y mantuvo abierto un flujo de productos que van desde ropa y automóviles hasta componentes electrónicos útiles para la industria militar
Irán, por su parte, recibió respaldo indirecto en medio de su bloqueo económico. Rusia obtuvo además drones Shahed iraníes y apoyo para fabricar esas armas en territorio propio, mientras países de Asia Central se transformaron en rutas alternativas para importaciones y pagos
La India, Kazajistán y Bielorrusia también comenzaron a enviar gasolina a Rusia en las últimas semanas, después de que ataques ucranianos golpearan refinerías rusas. Nueva Delhi, además, se consolidó como uno de los grandes compradores de crudo ruso tras la invasión ordenada por Putin
Xi busca mostrarse como líder global
La cita también reforzó la imagen de Xi como referente de las naciones no occidentales. El presidente chino busca proyectar que su país tiene aliados y margen de maniobra en un escenario en el que Washington enfrenta tensiones con varios socios y rivales
Aun así, Xi parece medir sus pasos para no tensionar de más su relación con Donald Trump, a menos de un mes de un viaje previsto a Washington. Antes de ese encuentro, además, tiene programadas visitas de Estado a Egipto y la India
La escena en Asia Central dejó otra señal del cambio de poder regional: Kirguistán, antes firmemente orbitado por Moscú, hoy muestra una presencia china creciente y vínculos más estrechos entre los países del área. Para Xi, esa evolución consolida una plataforma desde la cual desafiar la hegemonía estadounidense y ampliar su influencia en Eurasia