Buenos Aires guarda direcciones donde la historia no solo se mira: también se toma el té, se almuerza, se recorre un jardín oculto o se baja a un subsuelo arqueológico. En distintos barrios, viejas casonas, residencias aristocráticas y ex edificios industriales abrieron sus puertas con propuestas que combinan gastronomía, arquitectura y memoria urbana
Una merienda en la casa de Rodríguez Peña
Sobre la avenida Callao, el Hotel Palladio conserva parte de la antigua finca vinculada a Rodríguez Peña, figura clave del Cabildo Abierto del 22 de Mayo. Allí funcionó una casona que luego dio paso a un petit hotel y, más tarde, a una reapertura que preservó los salones principales donde se reunían patriotas como Vieytes, Moreno, Belgrano, Saavedra y Paso
Hoy esos ambientes dialogan con el restaurante, el spa y el lobby, y sirven una merienda con scones, profiteroles, cheesecake y sándwiches de salmón ahumado, pastrón y pepino marinado. Se ofrece todos los días, de 17 a 19, con una tarifa desde $40.000 por persona
Arquitectura industrial reconvertida en mesa
En La Paternal, Stern ocupa un sector del complejo Espacios Estrella, donde durante décadas funcionó la ex droguería Química Estrella. El predio nació de una historia que se remonta a 1836, cuando la familia Demarchi abrió la farmacia La Estrella, y más tarde se expandió hasta convertirse en una gran planta de estilo inglés, con ladrillo prensado, pabellones enlazados por puentes y una torre destinada al acopio de algodón
El restaurante trabaja en un entorno de ventanales, cocina a la vista, mesas compartidas y vistas al parque. Abre de lunes a viernes, de 8 a 18, y conviene reservar. Al ingreso solicitan DNI
La casa redonda y su cocina de temporada
En Barrio Parque, Casa Palanti recuperó una residencia diseñada por Mario Palanti en 1922. Conocida como la Casa Redonda, fue restaurada y hoy exhibe boiserie, vitrales y herrerías originales, sumadas a mobiliario e iluminación hechos para este proyecto
La propuesta gastronómica está guiada por Juan Ventureyra y apuesta por el producto y la estacionalidad. Hay brunch los sábados, domingos y feriados, con platos como huevos, trucha, milanesa con hueso, pesca del día, linguini alla vodka y postres clásicos. Funciona de lunes a miércoles de 12 a 24 y de jueves a domingos hasta la madrugada
El salón de un conde ruso
En Córdoba y Reconquista, el Hotel Lancaster nació en 1943 para Serguei Zubov, aristócrata ruso exiliado tras la Revolución de 1917. Concebido como un punto de encuentro social, recibió a diplomáticos, nobles europeos y artistas. Con diseño de inspiración inglesa y georgiana, fue uno de los hoteles de referencia de la ciudad durante sus primeras décadas
Su salón de té sigue siendo un clásico porteño. La experiencia incluye jugos naturales, scones, tartas frutales, macarons, mousse de chocolate, focaccia con jamón crudo, sacramento de lomo ahumado y queso brie, además de tostadas con mermelada artesanal. Se sirve todos los días, de 16 a 19, desde $34.000 por persona
Un jardín escondido en Recoleta
El Palacio Duhau, en avenida Alvear, combina la elegancia de una mansión neoclásica francesa con una historia que empezó mucho antes de su construcción actual. El edificio de 1934 ocupa parte de un terreno que antes tuvo la residencia de Teodoro de Bary, donde se alojó la infanta Isabel de Borbón durante los festejos del Centenario
Con jardines escalonados, boiserie normanda, chimenea de piedra caliza, candelabros Baccarat y salones de fuerte impronta europea, el lugar ofrece además un corredor subterráneo visitable sin cargo. El Five O’Clock Tea se sirve en el Piano Nobile con vista a los jardines, de 12 a 15, desde $64.000 por persona
Arqueología bajo el centro porteño
En Montserrat, Cassa Lepage abre una ventana al pasado colonial a través de su museo de sitio y de los subsuelos visibles desde el edificio. El antiguo Pasaje Belgrano concentra 2.460 piezas arqueológicas, entre ellas dominós de hueso, jarras de terracota y tinteros de vidrio y gres cerámico
El conjunto también conserva huellas de otras capas históricas: fue sede inicial del Círculo de Prensa de Buenos Aires, set de la primera filmación de cine del país y escenario ligado a la expansión de Odeón, donde Carlos Gardel grabó sus primeros discos. El circuito incluye visitas guiadas los jueves a las 19, con reserva
Chocolate, técnica y acento francés
En Recoleta, Alma Buenos Aires propone un festival dedicado al chocolate dentro del Hotel Sofitel Buenos Aires Recoleta. La experiencia combina preparaciones dulces y saladas, espumante e infusiones en un formato pensado para recorrer distintas texturas y combinaciones
La actividad se realiza los sábados de invierno, de 16 a 18, con precios desde $105.000 para adultos y $90.000 para menores de 4 a 12 años