Los dos embalses más grandes de Estados Unidos cayeron a niveles récord en medio de la sequía severa que golpea al oeste del país. Los registros más recientes vuelven a poner en evidencia el impacto del cambio climático sobre el río Colorado, del que dependen unos 40 millones de personas
El lago Powell y el lago Mead, alimentados por ese cauce y creados para almacenar agua durante todo el año y generar energía, están ahora apenas por encima del umbral en el que su capacidad de producir electricidad empezaría a verse afectada
Una caída que rompe marcas
El nivel del lago Powell, ubicado en su mayor parte en Utah, descendió el domingo a 1.072,8 metros sobre el nivel del mar, de acuerdo con los datos oficiales. La marca quedó apenas por debajo del mínimo anterior, registrado en 2023
En tanto, el lago Mead, formado por la presa Hoover en la frontera entre Nevada y Arizona, bajó el viernes a 316,9 metros sobre el nivel del mar
Más presión por el reparto del agua
La crisis hídrica reavivó la disputa entre los siete estados que dependen del río Colorado, que hace años intentan acordar cómo distribuir sus aguas sin lograr una solución duradera
Ante ese escenario, el gobierno federal presentó a fines de julio un plan con fuertes recortes para California, Arizona y Nevada, con el objetivo de reducir el consumo conjunto de agua hasta en 3.700 millones de metros cúbicos por año hasta 2036. La propuesta no impone ajustes relevantes a Colorado, Utah, Wyoming y Nuevo México
El reparto desigual abrió la puerta a una posible batalla judicial. Arizona ya reservó varios millones de dólares para eventuales demandas