El 24 de agosto de 1991, el Parlamento de Ucrania aprobó la Declaración de Independencia. El hecho marcó uno de los grandes cambios geopolíticos del siglo XX y permitió al país recuperar su soberanía después de siglos de dominación rusa

Ese período estuvo atravesado por episodios de violencia y explotación, entre ellos el Holodomor, reconocido internacionalmente como un genocidio que provocó la muerte de millones de ucranianos

La independencia ucraniana también contribuyó a la disolución de la Unión Soviética en quince Estados independientes y abrió el camino para que otros pueblos abandonaran el sistema de dominación soviético. Por eso, su proclamación representa un acontecimiento de alcance internacional

Una soberanía que Moscú nunca aceptó

Para el poder ruso, la emancipación de Ucrania resultó inaceptable porque estuvo vinculada con el colapso soviético. Desde entonces, Moscú recurrió a distintas formas de presión, incluido el uso de la energía, con el objetivo de recuperar influencia sobre el país y reconstruir su antiguo espacio de poder

Cuando Ucrania profundizó su orientación europea y se alejó de su pasado soviético, el Kremlin respondió con una política cada vez más agresiva. En 2014, Rusia ocupó Crimea y sectores del Donbas. En 2022 lanzó una invasión a gran escala que convirtió el conflicto en una guerra abierta contra la población y la integridad territorial ucranianas

Durante más de doce años, Ucrania ha defendido su independencia y, al mismo tiempo, la seguridad del continente europeo frente al proyecto imperial ruso

El riesgo de una amenaza mayor

Los países de la OTAN condenaron inicialmente la agresión, pero su respaldo fue gradual y prudente. En buena medida, subestimaron el alcance de la amenaza rusa y confiaron en que la moderación evitaría una escalada

El ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, reconoció en mayo de 2026 que durante más de 25 años Europa vivió bajo la convicción de que no enfrentaba amenazas significativas y, por ello, descuidó su propia defensa. También señaló que algunos países ignoraron las advertencias surgidas tras la ocupación rusa de Crimea

En junio de 2026, Christian Freuding, inspector del ejército alemán, advirtió que los 32 miembros de la OTAN consideran posible que Rusia alcance en 2029 la capacidad de invadir uno de sus países

Ese escenario todavía puede evitarse. Para ello, Occidente debería respaldar activamente a Ucrania, permitirle defender su independencia y recuperar los territorios ocupados

Defensa aérea para un momento crítico

Los ataques ucranianos contra refinerías y buques petroleros en territorio ruso demostraron que Moscú no es invulnerable. Sin embargo, Rusia mantiene la capacidad de lanzar ataques con misiles balísticos contra ciudades, civiles e infraestructura crítica de Ucrania

En este contexto, Volodímir Zelensky afirmó el 2 de agosto de 2026 que Ucrania había recibido durante ese año apenas un tercio de los interceptores de defensa aérea entregados en el mismo período de 2025

La preservación de la independencia ucraniana tendrá consecuencias profundas para la seguridad global. Los países de la OTAN deben reconocer esa realidad y proporcionar sin demora las herramientas necesarias para proteger a Ucrania, comenzando por munición eficaz para sus sistemas de defensa antimisiles