Dormir no es solo una pausa para recuperar energía. Durante la noche, el organismo regula funciones vinculadas con el sistema cardiovascular, el metabolismo, las defensas y las hormonas
Por eso, la cantidad y la calidad del descanso pueden influir en distintos aspectos de la salud. “No hay ningún órgano que no se vea afectado por la cantidad o la calidad de horas que dormís”, sostiene el neurólogo y especialista en medicina del sueño Pablo Ferrero
El descanso y la salud cardiovascular
Un estudio realizado sobre 385.000 personas relacionó el buen descanso con un 35% menos de enfermedad cardiovascular, además de una reducción del 34% en la enfermedad coronaria y los accidentes cerebrovasculares
El sistema inmune también puede verse afectado. En una investigación con 164 voluntarios, quienes dormían menos tuvieron cuatro veces más probabilidades de desarrollar un resfrío después de exponerse al virus que quienes descansaban adecuadamente
La falta de sueño también puede favorecer el aumento de peso. El organismo interpreta el descanso insuficiente como una señal de escasez energética y tiende a conservar las reservas de grasa
Además, en hombres jóvenes que durmieron cinco horas durante varios días consecutivos se observaron descensos en los niveles de testosterona, hasta alcanzar valores similares a los de personas diez años mayores
Cuántas horas dormir y qué señales observar
En los adultos, la recomendación general es dormir entre siete y nueve horas por noche. Sin embargo, Ferrero señala que no existe una cifra única para todas las personas. Una referencia útil es evaluar el funcionamiento durante el día: “Deberías estar bien 16 horas despierto y ocho horas de descanso”
Despertarse cansado después de dormir varias horas, quedarse dormido durante el día, roncar con frecuencia o presentar pausas respiratorias nocturnas pueden ser señales de que el sueño no es reparador
Estos síntomas pueden estar relacionados con trastornos como la apnea obstructiva del sueño, que requiere evaluación médica y también puede elevar el riesgo cardiovascular
Cómo preparar el dormitorio
El ambiente donde se duerme tiene un papel importante. Se recomienda mantener una temperatura fresca, idealmente entre 19 y 21 grados, y reducir la exposición a la luz, especialmente la de las pantallas, porque la luz azul puede interferir con la producción de melatonina
Cuando el ruido no se puede evitar, los sonidos constantes de un ventilador o un equipo de aire acondicionado pueden ayudar a disimular otros estímulos y facilitar el descanso
El colchón debería probarse durante varios minutos antes de comprarlo. La elección más adecuada es la de un modelo que permita conservar la curvatura natural de la columna. Para la almohada, Ferrero recomienda opciones anatómicas que sostengan el cuello sin forzar la postura
También aconseja favorecer la regulación de la temperatura corporal durante la noche. Siempre que no haya contraindicaciones médicas, puede ser conveniente dormir con poca ropa y utilizar sábanas de fibras frescas, como algodón o bambú
La siesta debe ser breve
La siesta no debería utilizarse como compensación por el cansancio acumulado durante toda la semana. Dormir varias horas durante el fin de semana no elimina la deuda de sueño y puede alterar aún más el ritmo circadiano
Si forma parte de la rutina, Ferrero recomienda que sea corta. La duración de 26 minutos, señalada en investigaciones de la NASA, permitiría recuperar energía sin entrar en fases profundas que dificulten el despertar
Un hábito relacionado con la longevidad
Una investigación realizada sobre 172.321 adultos observó que quienes mantenían patrones saludables de sueño podían prolongar su expectativa de vida hasta 4,7 años en los hombres y 2,4 años en las mujeres
La conclusión es que dormir bien no debería considerarse un lujo para cuando sobra tiempo. Es un hábito cotidiano que puede influir en el funcionamiento del cuerpo, la respuesta mental y la manera de afrontar el día siguiente