El durazno es una fruta de temporada que alcanza su mejor punto entre la primavera y el verano. Dulce, suave y versátil, puede consumirse fresco, cocido o en preparaciones como postres, licuados y mermeladas

Además de su sabor, destaca por su nutricional: aporta pocas calorías y concentra agua, fibra, vitaminas y antioxidantes. También conviene elegir ejemplares firmes, sin magulladuras y apenas blandos al tacto. Si está bien lavado, se recomienda comerlo con cáscara, porque allí se concentra buena parte de la fibra y de los compuestos antioxidantes

Un fruto con buen valor nutricional

Un durazno mediano aporta entre 55 y 60 calorías. Entre sus nutrientes se destacan las vitaminas A, C, B3 y B6, además de potasio, fósforo y magnesio. Su bajo aporte energético lo vuelve una alternativa adecuada para planes de alimentación orientados al control del peso

En su versión fresca conserva mejor las vitaminas, los antioxidantes y la fibra. En cambio, el durazno enlatado suele perder parte de la vitamina C y, si viene en almíbar, suma más azúcares y calorías

Beneficios para la salud

Su consumo frecuente puede favorecer el sistema inmune gracias a su contenido de vitamina C, polifenoles y carotenoides, compuestos que ayudan a proteger las células del daño oxidativo

También puede contribuir a una mejor digestión. Aporta fibra y tiene menos sorbitol que otras frutas como la ciruela o la pera, por lo que suele resultar más amable para personas con constipación leve o con intestino sensible

En la piel, la vitamina C y otros antioxidantes participan en la síntesis de colágeno, lo que explica parte de su asociación con un mejor aspecto cutáneo

Además, por su aporte de potasio, el durazno ayuda a regular la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Este mineral favorece el equilibrio de sodio en el organismo y puede colaborar con la salud cardiovascular

Quiénes deben tener precaución

La principal contraindicación es la alergia. Quienes reaccionan a frutas como manzana, ciruela o cereza también podrían presentar alergia al durazno. Los síntomas suelen incluir picazón o inflamación en la boca y la garganta

Ante cualquier sospecha de alergia, lo recomendable es consultar a un médico antes de seguir consumiéndolo