Una máquina celular distinta

Un equipo de investigadores de Harvard identificó en los pulpos una característica inusual en el ribosoma, la estructura que fabrica proteínas. La clave está en una hebra de ARN partida en dos, un rasgo que no apareció en ninguna de las otras especies analizadas

Lejos de ser un defecto, esa división parece volver más precisa la producción de proteínas y reducir la formación de residuos mal plegados en el tejido nervioso, un proceso relacionado con enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer

Un hallazgo que resistió varias pruebas

El estudio, publicado en Current Biology, fue encabezado por Nicholas Bellono y Amy Lee. Los científicos comprobaron que el corte aparece siempre en el mismo punto, en todos los tejidos y etapas de vida del animal

Como el gen que codifica esa cadena no está interrumpido, la separación no proviene de una mutación del ADN, sino de un proceso posterior a la formación del ARN. Además, las dos partes permanecen unidas sin volver a fusionarse

Para descartar un error experimental, el equipo comparó pulpos con células humanas, calamares, sepias, liebres de mar, mejillones, lombrices, sanguijuelas y pirañas. Solo el pulpo mostró esa particularidad

Más precisión al fabricar proteínas

En los ensayos de traducción, los ribosomas de pulpo se unieron cuatro veces menos a transportadores “casi correctos” que los de calamar. En otra prueba, fueron los que menos errores cometieron al producir proteínas mal construidas

El grupo también reprodujo el corte en la bacteria E. coli y vio que la precisión se duplicó sin afectar la velocidad. En paralelo, observaron que los nervios del pulpo tenían menos acumulaciones de compuestos defectuosos que los del calamar y la liebre de mar

Qué pasa cuando el sistema falla

Los investigadores expusieron brazos de moluscos a G418, un antibiótico que aumenta los errores de fabricación de proteínas. Después del tratamiento, el tejido del pulpo mostró más acumulaciones anómalas y se pareció más al del calamar

También analizaron la edición de ARN, un mecanismo muy activo en los cefalópodos. En ese terreno, los ribosomas humanos se frenan ante mensajes muy editados; los del calamar produjeron diez veces más proteína a partir de ARN editado; los del pulpo mantuvieron la misma producción con o sin edición

Bellono planteó que el ribosoma del pulpo podría actuar como un filtro capaz de dejar pasar algunas ediciones y bloquear otras. Esa flexibilidad sería especialmente útil en un animal con cerca de 500 millones de neuronas, concentradas en gran parte en sus brazos

Una pista evolutiva todavía abierta

El trabajo también distinguió entre especies de aguas someras y de profundidad. Un ejemplar de Grimpoteuthis recolectado a 406 metros presentó el ARN completo, sin rotura, mientras que los pulpos de aguas poco profundas conservaron el rasgo

Además, ocho componentes del ADN en la zona del corte permanecieron idénticos durante casi 100 millones de años. Aun así, el origen exacto de esa separación sigue sin explicarse, y todavía no existen métodos consolidados para observar la fabricación de proteínas dentro de un pulpo vivo