La estación de investigación Concordia, en el interior de la Antártida, registró el 18 de julio de 2026 la temperatura más baja del planeta en 14 años: -84,1 °C. La medición fue confirmada por el Instituto Polar Francés Paul-Émile Victor (IPEV) y el Programa Nacional Italiano de Investigación Antártica (PNRA), responsables conjuntos de la base

El valor se detectó en dos momentos casi consecutivos, a las 6:25 y a las 6:34 de la mañana, hora local. Además de ser el registro más bajo de la Tierra desde 2012, también quedó como la marca más fría en los 16 años de historia de la estación

Por qué Concordia alcanza fríos extremos

Concordia está ubicada sobre la meseta antártica oriental, a más de 3.200 metros de altura y a unos 1.100 kilómetros de la costa más cercana. La combinación de altitud, aire muy seco y ausencia total de luz solar durante el invierno austral favorece una pérdida continua de calor hacia el espacio

En esa época del año, las temperaturas suelen bajar de los -80 °C. El nuevo registro quedó muy cerca del récord histórico de la propia base: -84,7 °C, medido en el invierno de 2010

Frío récord en un planeta que se calienta

El episodio volvió a poner sobre la mesa una paradoja aparente: cómo puede haber un frío tan intenso en un contexto de calentamiento global. La explicación científica es que el cambio climático describe tendencias de largo plazo y no excluye eventos puntuales de frío extremo

Estos registros ayudan a mejorar la comprensión de los procesos atmosféricos y a afinar los modelos climáticos. Aunque el dato de Concordia es excepcional, todavía queda por debajo del récord absoluto de temperatura más baja registrada en la Tierra: -89,2 °C, medido en la estación Vostok, también en la Antártida, en 1983

Una campaña científica en aislamiento

Para el equipo que trabaja en Concordia, el frío define la rutina de investigación. La base permanece aislada durante meses, sin evacuación ni reabastecimiento, en un entorno donde cada invierno exige una fuerte adaptación logística y humana

Las mediciones de julio forman parte del sistema atmosférico estandarizado de la estación y se consideran válidas para la comunidad científica. Mientras tanto, los investigadores continúan sus tareas en medio del invierno polar más frío que el planeta ha registrado en más de una década