Luz blanca, ruido constante de equipos y espacios pensados para la urgencia. Durante años, ese fue el modelo dominante en muchos hospitales. Pero una idea fue ganando terreno: el entorno también puede formar parte del tratamiento

En los años 90, Roger Ulrich, profesor de arquitectura y ciencias de la salud en la Universidad Técnica Chalmers, en Suecia, observó que ver árboles desde una ventana podía acelerar la recuperación de pacientes operados. Desde entonces, distintas investigaciones reforzaron esa intuición y dieron impulso al diseño biofílico, una tendencia que incorpora naturaleza en espacios construidos para favorecer la salud y el bienestar

Una terraza para respirar distinto

Uno de los casos más visibles es el de King’s College Hospital, en Londres, que inauguró en junio una terraza de cuidados al aire libre para pacientes en estado crítico. Allí pueden salir sin dejar de recibir atención completa, rodeados de plantas y flores, y sentir el sol o el viento en el rostro

Hollie Allan, de 29 años, fue la primera paciente en conocer ese espacio. Su reacción, emocionada, dejó en evidencia el impacto del lugar: “Esto es tan agradable... Es tan hermoso”, dijo entre lágrimas al equipo médico

Phil Hopkins, especialista en cuidados intensivos del hospital, explicó que la intención no era solo salvar vidas, sino ayudar a que los pacientes vuelvan a su vida cotidiana lo antes posible. En esa misma línea, la Asociación Argentina de Arquitectura e Ingeniería Hospitalaria sostiene que las instalaciones físicas pueden suavizar la experiencia de los usuarios y que los atributos ambientales y la distracción positiva ayudan a reducir el estrés y el malestar

Experiencias que ya llegan al país

En la Argentina también empiezan a crecer propuestas similares. Matías Najún, jefe del servicio de Cuidados Integrales del Hospital Universitario Austral, cuenta que en 2021 su institución abrió un centro de cuidados paliativos con 13 camas y acceso al verde

El espacio está alejado del edificio principal, pero mantiene la misma calidad de atención y los mismos procesos. Según Najún, todo allí apunta a la calidad de vida: “No acompañamos a la gente a morir, los acompañamos a vivir”

En ese entorno, los pacientes pueden recibir visitas al aire libre, reencontrarse con mascotas e incluso con caballos. Los efectos, dice, son visibles: duermen mejor, necesitan menos calmantes y analgésicos, y la experiencia se traduce en serenidad

Otro ejemplo es el Hospital de Niños Pedro de Elizalde, que en octubre de 2025 inauguró el primer microbosque urbano dentro de un hospital. En 104 metros cuadrados se plantaron más de 360 ejemplares de más de 30 especies nativas, con la idea de integrar naturaleza en un espacio de salud como parte de una mirada más amplia del bienestar

En la inauguración, Jorge Macri resumió esa lógica con una definición simple: no se trata solo de curar enfermedades, sino de generar entornos que también sanen