La piel de los labios es más fina que la del resto del rostro y no produce grasa propia, por eso pierde humedad con facilidad. Esa fragilidad explica por qué la resequedad y las grietas pueden aparecer en cualquier momento del año

Qué favorece la resequedad

El frío, el viento, la exposición al sol, la calefacción, el aire acondicionado y respirar por la boca pueden dañar la barrera natural de los labios. También influyen la deshidratación y algunos cuadros clínicos vinculados con deficiencias de hierro, zinc o vitaminas del complejo B, además de alergias, infecciones y ciertos medicamentos

Hábitos que empeoran el problema

Lamerse los labios da alivio por unos segundos, pero después empeora la sequedad porque la saliva se evapora rápido. También conviene evitar arrancar la piel levantada, ya que eso puede generar microlesiones y retrasar la reparación. Otros productos pueden irritar más de lo que ayudan: mentol, alcanfor, eucalipto, fragancias, saborizantes cítricos o mentolados y ácido salicílico

Respirar por la boca durante el día, dormir con la boca abierta y salir sin protección labial también contribuyen a que la zona se deteriore

Remedios caseros que pueden ayudar

Los aceites naturales son una opción habitual para recuperar suavidad. El aceite de coco virgen, el de jojoba, el de ricino y el de semilla de cáñamo pueden formar una película protectora y ayudar a retener la humedad. Aplicarlos antes de dormir suele ser una buena estrategia

La vaselina blanca sin fragancia puede usarse como capa final para sellar la hidratación. La miel orgánica también puede resultar útil por su acción humectante y calmante, aunque debe evitarse en personas alérgicas al polen o al veneno de abeja

Cómo hacer una exfoliación suave

Si solo hay descamación leve, puede prepararse una mezcla simple con azúcar fina o sal marina y miel orgánica o aceite de coco. Se aplica con suavidad durante menos de un minuto, sin presionar, y luego se retira con un paño tibio y húmedo

Si hay fisuras profundas, dolor intenso o sangrado, es mejor no exfoliar. En esos casos, conviene priorizar la hidratación y el uso de un bálsamo oclusivo para dejar que la piel se recupere