Sentir que tiembla o late el párpado es una molestia frecuente y, aunque suele alarmar, en la mayoría de los casos no indica un problema grave

Ese movimiento se conoce como mioquimia palpebral: son pequeñas contracciones involuntarias de la musculatura del párpado, por lo general del inferior, que aparecen de manera breve y casi imperceptible

Qué está pasando en el párpado

No se trata de que el ojo se mueva por completo. Lo que ocurre es una especie de pulsación o fasciculación en zonas del párpado que puede dar la sensación de temblor aunque no siempre se vea desde afuera

Es importante diferenciarlo del blefaroespasmo, que afecta a todo el músculo que rodea al ojo, puede cerrarlo por completo y, en algunos casos, generar ceguera funcional

Las causas más habituales

El estrés y el cansancio son los desencadenantes más comunes. También puede aparecer en contextos de ansiedad o por el consumo de sustancias estimulantes como cafeína, té o mate

En algunos casos, el temblor no se limita al ojo y puede presentarse también en otras partes del cuerpo, como el hombro o la pierna

Cuándo pedir una consulta

Ante un temblor persistente, lo recomendable es consultar con un oftalmólogo para descartar otras causas. En general, no está relacionado con la presión ocular ni con un accidente cerebrovascular

Puede durar segundos o repetirse durante días o semanas, pero suele desaparecer por sí solo

Qué tratamientos existen

Si la molestia es intensa y no cede, una opción eficaz son las inyecciones de toxina botulínica en los músculos del ojo, que actúan como relajante muscular

Su efecto suele empezar entre un día y dos semanas después de la aplicación y puede durar al menos tres meses. Cuando esas inyecciones no son aconsejables, el oftalmólogo puede indicar una combinación de medicamentos para disminuir el temblor