Correr una maratón sobre el asfalto ya supone un desafío considerable. Hacerlo sin zapatillas parece, para muchos, una imprudencia. Sin embargo, Sidy Diallo convirtió esa práctica en una forma de vida

En 2019, el médico francés cruzó descalzo la meta de la maratón de Buenos Aires. Aquella carrera fue la número 200 que completaba sin calzado. A los 71 años, acumula más de 780 maratones en 105 países y es uno de los principales divulgadores del movimiento barefoot

Diallo también fue diplomático de carrera. Ya retirado de esa actividad, dedica buena parte de su tiempo a explicar por qué considera que el cuerpo humano está preparado para caminar y correr con los pies desnudos

La biomecánica como punto de partida

Para el especialista, el pie cuenta con un sistema natural de amortiguación formado por huesos, articulaciones, músculos, ligamentos y tendones. Según su visión, el calzado moderno puede modificar la manera en que ese conjunto trabaja

Diallo comenzó su transición a los 60 años y sostiene que la edad no es un impedimento. Desde julio de 2025, asegura que recorre más de 600 kilómetros mensuales entre caminatas y carreras sin dolores ni fatiga articular

Como ejemplo de la capacidad del cuerpo para desenvolverse sin calzado, suele recordar a Abebe Bikila. El atleta etíope ganó la maratón de los Juegos Olímpicos de Roma 1960 corriendo descalzo. Años después, tras incorporar el uso habitual de zapatillas, sufrió lesiones durante los Juegos de México 1968 que precipitaron su retiro

Más información para el cerebro

El corredor francés no limita los beneficios de esta práctica al trabajo muscular. También destaca el estímulo que recibe el sistema nervioso cuando la planta del pie entra en contacto directo con distintas superficies

La pisada descalza obliga al cerebro a procesar constantemente datos sobre el terreno, los obstáculos y el equilibrio. Para Diallo, esa exigencia sensorial puede favorecer la concentración y el desarrollo de funciones ejecutivas

Uno de los principales temores entre quienes consideran comenzar es la posibilidad de pisar vidrios u objetos cortantes. Diallo relaciona ese rechazo con la nelofobia, el miedo irracional a los cristales rotos, y afirma que en la ciudad el cerebro puede modificar de manera instintiva la trayectoria para evitar riesgos

También recuerda con agrado su experiencia en Buenos Aires y considera que el asfalto porteño ofrece condiciones agradables para correr sin calzado

Una práctica con raíces antiguas

Diallo sostiene que correr descalzo no es una moda reciente. En su interpretación, la práctica se remonta a la caza durante el Paleolítico, cuando los seres humanos perseguían a sus presas hasta agotarlas

El médico ya completó 215 maratones y una ultramaratón de 90 kilómetros sin calzado en 59 países. También participó en una prueba de 50 kilómetros en la Antártida, el 19 de febrero de 2015, experiencia que le confirmó los límites de esta práctica en temperaturas extremas

Según explica, el cuerpo humano evolucionó en un entorno tropical y no está preparado para correr descalzo sobre el hielo antártico. En esas condiciones, considera necesario utilizar calzado

El antecedente de Filípides

En sus explicaciones, Diallo también menciona a los hemeródromos de la Grecia clásica, mensajeros que recorrían largas distancias para transmitir noticias

Su referencia principal es Filípides, a quien atribuye un recorrido descalzo de 240 kilómetros entre Atenas y Esparta para pedir ayuda frente a los persas. Luego, según este relato, regresó a Atenas, llegó hasta el campo de batalla de Maratón y finalmente volvió a la ciudad

Para Diallo, la carrera que dio origen a la maratón fue, por lo tanto, realizada sin calzado

Cómo empezar de manera gradual

El médico recomienda no abandonar las zapatillas de un día para otro. Su propuesta consiste en comenzar con caminatas breves y trotes cortos sobre superficies firmes, para que los pies y el resto del aparato locomotor se adapten progresivamente

También aconseja prestar atención al dolor. En su opinión, esa molestia funciona como una señal de alerta que permite detectar un problema antes de que se convierta en una lesión importante

La adaptación depende de la constancia y de las características de cada persona. Para Diallo, una vez que el cuerpo aprende a desplazarse sin calzado, la relación con el movimiento y con el suelo cambia de manera definitiva