Reírse forma parte de las primeras expresiones humanas. Durante la infancia, los chicos pueden hacerlo entre 300 y 400 veces por día, pero esa frecuencia suele disminuir en la adultez, cuando las obligaciones y las preocupaciones ocupan un lugar central
El yoga de la risa busca recuperar esa espontaneidad. La propuesta parte de una idea particular: no siempre es necesario encontrar algo gracioso para comenzar a reírse
Una técnica para modificar el estado físico y emocional
La práctica fue creada en India por el médico Madan Kataria y combina movimientos, ejercicios lúdicos, respiración y risa voluntaria. María Laura Bardelli, instructora de yoga de la risa, terapeuta en inteligencia emocional y neurociencia e instructora de mindfulness, explica que los gestos del rostro pueden influir en la respuesta del cerebro
En especial, destaca la participación de los músculos cigomáticos, asociados con la sonrisa, y del orbicular de los ojos, que interviene en las expresiones de risa más intensas. Según plantea, esos movimientos pueden activar respuestas corporales vinculadas con el bienestar aun cuando la risa no aparezca de manera espontánea
La especialista también relaciona el ejercicio con la liberación de endorfinas, dopamina, serotonina y oxitocina, sustancias que participan en la regulación del ánimo y en la respuesta al estrés. A esto se suman cambios en la respiración y la postura, dos aspectos que suelen alterarse en situaciones de tensión
Entre los beneficios que Bardelli atribuye a la práctica se encuentran la reducción del estrés, el alivio del dolor y un posible apoyo al funcionamiento del sistema inmune. También señala que la risa puede favorecer una respiración más amplia y generar una sensación de relajación
La técnica se utiliza además como complemento en hospitales y clínicas, incluso en el acompañamiento de pacientes oncológicos. En esos contextos, puede contribuir a aliviar dolores y malestares relacionados con los tratamientos, sin reemplazar las indicaciones médicas
La experiencia que llevó a Bardelli a formarse
El interés de Bardelli por el yoga de la risa surgió en 2018, mientras atravesaba una enfermedad. En una actividad centrada en el vínculo entre cuerpo y mente participó de un ejercicio y notó un cambio entre el comienzo y el final del encuentro
La experiencia la impulsó a estudiar neurociencia e inteligencia emocional para comprender mejor esos procesos. Desde 2019 coordina encuentros en los que integra esos conocimientos con ejercicios de yoga de la risa
Durante la pandemia comenzó a ofrecer sesiones gratuitas de 20 minutos por Zoom. La propuesta continúa vigente y reúne a una comunidad de alrededor de 600 personas en un grupo de WhatsApp. Según cuenta, muchos participantes describen después una sensación de alivio y liviandad
El papel de la risa compartida
Las sesiones suelen comenzar con una explicación breve y un precalentamiento que puede incluir estiramientos o baile. Luego se incorporan ejercicios de risa que, al principio, pueden resultar incómodos o artificiales
Con el avance de la actividad, esas expresiones muchas veces se transforman en carcajadas espontáneas. La presencia de otras personas es importante: observar a alguien reírse puede facilitar que los demás se contagien y se animen a participar
Para Bardelli, el objetivo no es reírse de todos los problemas ni minimizar las dificultades. Se trata de tomar distancia por un momento, reconocer cómo se encuentra el cuerpo y observar si el estado emocional cambia después de la práctica
Una invitación a probar la técnica
Bardelli participará de la segunda edición del Bienestar Fest, que se realizará el 24 y 25 de octubre en el Hipódromo de Palermo. Allí ofrecerá una actividad de media hora abierta a personas sin experiencia previa
Durante el encuentro, los asistentes podrán conocer los fundamentos del yoga de la risa y participar de ejercicios de movimiento y expresión. No será necesario llegar con ganas de reírse: la propuesta consistirá en registrar las sensaciones corporales y comparar cómo se siente cada persona antes y después de la actividad