El sistema jubilatorio argentino enfrenta tensiones estructurales que reabren una discusión de fondo: cómo reconocer los aportes incompletos y qué tipo de prestación corresponde a quienes no llegan a los 30 años exigidos por el régimen general
Prestaciones más ligadas a lo aportado
Silvia Stang, editora de Economía, planteó que una de las alternativas en debate es comenzar a valorar cada aporte realizado, de modo que existan haberes proporcionales a la cantidad de años efectivamente contribuidos. La idea apunta, sobre todo, a quienes quedaron fuera del requisito pleno de acceso al sistema contributivo
En su análisis, la jubilación estatal por sí sola no alcanza para sostener el nivel de vida previo al retiro. Explicó que el cálculo actual combina una prestación básica universal con un componente adicional atado al promedio salarial de los últimos 120 meses, en el caso de los trabajadores en relación de dependencia
Cómo funciona el régimen principal
Stang recordó que en la Argentina conviven distintos sistemas previsionales, aunque el más extendido es el Sistema General de Anses. Ese régimen permite jubilarse a los 60 años en el caso de las mujeres y a los 65 en el de los varones
También detalló que el descuento previsional sobre el salario es del 11%, al que se suman un 3% para el sistema de salud y otro 3% destinado al PAMI. A eso se agrega la contribución del empleador, que completa el financiamiento del esquema
La informalidad como problema persistente
La especialista señaló que la informalidad laboral sigue siendo uno de los grandes desafíos del sistema y que esa situación dio origen a las moratorias. Según indicó, hoy 7 de cada 10 jubilados del sistema Anses accedieron a su haber mediante ese mecanismo
En ese marco, sostuvo que cobrar una prestación proporcional a los años efectivamente aportados podría ser una forma de reconocer recorridos laborales incompletos, pero reales, dentro del sistema contributivo
El retiro y el nivel de vida
Stang advirtió además que sostener el nivel de ingresos tras la jubilación puede resultar difícil si no existen ahorros u otras fuentes de ingreso. En ese escenario, remarcó que el desafío no es solo acceder al beneficio, sino también lograr que ese ingreso permita conservar cierta estabilidad económica en la etapa pasiva