El domingo, Alejandro Awada fue invitado a Almorzando con Juana y habló con franqueza sobre el momento en que su hija Naiara le dijo que quería dedicarse a la actuación
Su primera reacción, admitió, no fue positiva. “No me gustó, lo lamenté mucho”, dijo, al recordar que conocía de cerca las dificultades, la inestabilidad laboral y las exigencias de la profesión artística
La preferencia por otro camino
Awada contó que, en ese momento, le habría dado más tranquilidad que su hija eligiera una carrera tradicional. “Me hubiese encantado que estudie una carrera y que la desarrolle”, señaló
Consultado sobre qué tipo de formación imaginaba para ella, mencionó áreas vinculadas con las humanidades, como filosofía, historia o letras
En la mesa le remarcaron que la actuación también requiere estudio y preparación, algo con lo que el actor coincidió, aunque aclaró que se refería a una formación más académica y teórica
La vocación pudo más
Awada reconoció que Naiara quiso ser actriz desde muy chica y que esa decisión terminó imponiéndose por encima de sus reparos iniciales. “Ese deseo fue más fuerte que mi incapacidad para aceptarlo de entrada”, expresó
Con el paso del tiempo, dijo, logró acomodarse a la situación y acompañarla. “Me acomodé como pude y hoy la acompaño siempre”, cerró
Su testimonio dejó ver el costado más personal de una relación atravesada por la vocación, la cautela y el apoyo familiar