Leonardo Simón Wowe creció entre Villa Crespo y La Paternal, en una familia de recursos limitados. Su padre, Raúl Wowe, había llegado desde Polonia antes del comienzo de la invasión nazi

Durante su adolescencia atendió el almacén familiar, vendió productos de manera ambulante y animó fiestas infantiles. Al mismo tiempo, terminó la escuela secundaria e ingresó a la universidad

Cursó estudios en la Facultad de Ingeniería y en el Instituto Superior de Enseñanza Radiofónica. En 1968 obtuvo el título de locutor nacional y, dos meses después, comenzó a trabajar en televisión

Una carrera construida en la pantalla

Sus primeros pasos fueron en Canal 13, donde condujo La campana de Cristal y La Feria de la Alegría. Más tarde llegó a Canal 9 para ponerse al frente de Música en Libertad junto a María Isabel Ramírez

Durante 22 años en esa emisora condujo programas como Sábados de la Bondad, Finalísima y El juego de los Matrimonios. En 1993 pasó a Telefé, donde lideró el ciclo de entretenimiento Ta Te Show

La crisis familiar

Mientras sostenía una imagen pública ligada al entretenimiento, atravesaba un profundo sufrimiento personal. Su hermano, el exjuez Carlos Wowe, estaba detenido en el penal de Caseros e investigado por cohecho, tentativa de cohecho y portación ilegal de arma de guerra

La denuncia había sido realizada por Bernardo Neustadt, quien afirmó que el magistrado le había solicitado dinero para facilitarle el acceso a un expediente. Simons, que llevaba tiempo distanciado de su hermano, se comunicó con Neustadt para expresarle la vergüenza que sentía y contarle el estado depresivo en el que se encontraba

En su lugar de trabajo, el equipo de producción advertía su aflicción pese al esfuerzo que hacía por mostrarse animado

Las cartas y el desenlace

El 15 de octubre de 1996 llegó a su oficina, ubicada en el piso 13 de un edificio de la avenida Córdoba al 1300, una hora antes de lo habitual. Pidió los diarios y se encerró. Poco después, sus dos secretarias lo encontraron en una situación de extrema gravedad y no pudieron evitar su muerte

En sus bolsillos llevaba tres cartas manuscritas. Una estaba dirigida a sus hijas, Vanesa y Bárbara, a quienes les expresó su amor y su temor de convertirse en una carga permanente dentro de una institución de salud mental

Otra había sido escrita el 9 de octubre para su esposa, Ruth Kisielnicki. Allí le agradecía los diez años de matrimonio y le recordaba su promesa de proteger a sus hijas

La tercera estaba destinada a sus amigos. Era un mensaje general de agradecimiento, en el que explicaba que sentía que su mente había colapsado y que buscaba tranquilidad

La muerte provocó conmoción en todo el país. La cobertura televisiva se instaló frente al edificio y el episodio ocupó las portadas de los diarios. Su esposa declaró, entre la indignación y la impotencia, que las explicaciones debía darlas Carlos desde la cárcel

Con el paso del tiempo, Neustadt calificó la decisión de Simons como incomprensible y sostuvo que el conductor se había quitado la vida “por nada”