Blackadore Caye es una isla privada de 42 hectáreas ubicada frente a las costas de Belice, cerca de San Pedro y de la barrera de arrecifes del país. Leonardo DiCaprio la compró en 2005 junto con el empresario Jeff Gram por US$1,75 millones

Una década después, ambos presentaron un desarrollo turístico pensado para combinar alojamiento exclusivo con restauración ambiental. La iniciativa fue bautizada Blackadore Caye, a Restorative Island

Un plan para recuperar un ecosistema costero

La isla había sido afectada por la sobrepesca, la erosión de la costa y la pérdida de vegetación autóctona. El proyecto proponía recuperar la flora nativa y proteger la biodiversidad marina, incluidos los hábitats de los manatíes, los peces y otros organismos vinculados con los ambientes costeros

Los manglares ocupaban un lugar central en la propuesta. Además de funcionar como zonas de reproducción para numerosas especies, ayudarían a reducir la erosión costera. El diseño también contemplaba un vivero de plantas autóctonas, arrecifes artificiales y refugios para peces

La primera versión del plan reservaba el 45% de la isla para la conservación y establecía exigencias ambientales para las nuevas construcciones. El diseño original estuvo a cargo del arquitecto Jason F. McLennan

Un resort de lujo integrado al paisaje

El desarrollo incluía bungalós para visitantes, residencias privadas y servicios diseñados para convivir con el entorno natural. Una versión posterior, elaborada por el arquitecto Jean-Michel Gathy, contemplaba 36 bungalós y 36 residencias privadas, además de piscinas, espacios abiertos y materiales naturales

Entre las medidas anunciadas figuraban la instalación de paneles solares, el retiro de especies invasoras, la recuperación de la flora autóctona, la plantación de manglares y la protección de los arrecifes cercanos

La apertura estaba prevista inicialmente para 2018, pero el cronograma no se cumplió. El desarrollo acumuló demoras y, en octubre de 2026, el resort continuaba sin abrir

La tensión entre conservación y turismo exclusivo

Desde su presentación, el proyecto generó preguntas sobre la posibilidad de compatibilizar un emprendimiento turístico de lujo con la protección de un ecosistema costero sensible

Las principales preocupaciones estuvieron relacionadas con el impacto de las construcciones, el traslado de materiales y recursos hasta la isla y las consecuencias que la actividad podría tener sobre los ambientes marinos. También se cuestionó quiénes accederían a los beneficios de un desarrollo de estas características

DiCaprio sostuvo que su objetivo era superar la idea de reducir el impacto ambiental y convertir la isla en un ejemplo de turismo capaz de contribuir a la recuperación de un ecosistema degradado

Más de dos décadas después de la compra, Blackadore Caye continúa vinculada a un proyecto turístico que todavía no comenzó a recibir huéspedes