NUEVA YORK. Las generaciones suelen transmitir algo más que recuerdos familiares: también heredan relatos sobre lo difícil que fue crecer. Cada grupo compara sus primeros años de adultez con los logros alcanzados por sus padres y puede concluir que enfrentó obstáculos excepcionales

Los jóvenes adultos actuales tienen razones concretas para sentirse bajo presión. La vivienda se volvió más costosa, la inflación persiste, la atención médica y el cuidado infantil pesan sobre los ingresos, y hay menos caminos tradicionales hacia la clase media. La inteligencia artificial, además, introduce incertidumbre sobre algunos empleos y salarios futuros

Un comienzo difícil, en distintas épocas

Los boomers también llegaron a la adultez en un contexto de crisis. Enfrentaron la guerra de Vietnam y el servicio militar obligatorio, las filas para comprar gasolina, la estanflación y el temor a una guerra nuclear. En 1980, la tasa de homicidios era más del doble que la actual, según la comparación planteada en el texto

La diferencia es que las tecnologías y los problemas cambiaron. Una escena de trabajo remoto con una computadora portátil y un niño pequeño puede recordar a otra de 1995: una madre cerrando acuerdos desde una oficina doméstica, rodeada de una máquina de fax, carpetas, un teléfono celular con antena y una computadora de escritorio voluminosa, mientras cuidaba a su hijo

La conclusión es que parte de la angustia puede corresponder a una etapa de la vida. Entre los veintitantos y los treinta y tantos años suelen acumularse los gastos, los cambios laborales y la llegada de los hijos, mientras las personas mayores parecen tener su vida resuelta

La vivienda como barrera de entrada

Eso no significa que las dificultades actuales sean imaginarias. Graduarse durante una recesión severa, como la ocurrida entre 2007 y 2009, puede reducir los ingresos durante al menos una década frente a quienes terminan sus estudios en períodos de prosperidad

La vivienda es uno de los principales puntos de presión. En 1985, una casa nueva costaba en promedio 4,6 veces el ingreso anual de los trabajadores de tiempo completo de entre 25 y 34 años. En 2025, la relación había subido a siete veces el ingreso

A esa distancia se suman las deudas estudiantiles, los gastos médicos, el cuidado infantil y trayectorias profesionales menos previsibles. La propiedad, que tradicionalmente funcionó como un primer peldaño para acumular riqueza, se alejó de muchos jóvenes por la combinación de precios e intereses más altos

Ventajas que también llegan con cada época

La comparación entre generaciones también puede dejar fuera las oportunidades. Los automóviles son más seguros, la inversión es más accesible, la educación y la capacitación están disponibles en línea, y el trabajo remoto amplió las posibilidades para quienes buscan empleo desde sus casas

Los boomers, en cambio, debían consultar avisos clasificados, imprimir currículums, enviarlos por correo y esperar una llamada a un teléfono fijo. Cuando terminaban la jornada, la oficina solía quedar atrás. La tecnología facilitó muchas tareas, aunque también modificó la forma en que se vive el trabajo

Las dificultades y las ventajas suelen aparecer juntas. Una generación puede enfrentar una vivienda inaccesible y, al mismo tiempo, contar con herramientas digitales que sus antecesoras no tenían. También puede recibir en el futuro una transferencia de riqueza intergeneracional significativa, aunque el texto no cuantifica su alcance

El problema actual y las soluciones posibles

La crisis de asequibilidad habitacional no parece tener una salida equivalente a la respuesta aplicada contra la estanflación de comienzos de los años 80. Durante la conducción de Paul Volcker, la Reserva Federal llevó las tasas de interés de corto plazo hasta el 19%, una decisión que contribuyó a provocar dos recesiones y una fuerte pérdida de empleos, pero que logró contener aquel problema

El desafío actual exige aumentar la oferta. Algunas estimaciones citadas en el texto calculan que haría falta construir al menos un millón de viviendas adicionales, mientras estados, ciudades y pueblos revisan las condiciones que dificultan la construcción

El progreso probablemente será desigual y políticamente conflictivo. Aun así, la tesis central es que las generaciones suelen adaptarse: convierten los primeros departamentos, los empleos frustrantes y el esfuerzo por equilibrar trabajo, hijos y cuentas en recuerdos menos ásperos con el paso del tiempo