El CBD se ha convertido en un producto habitual para aliviar dolor, ansiedad y estrés en humanos, y esa popularidad también llegó a las mascotas. En redes sociales abundan los videos y testimonios de dueños que lo usan con sus perros para calmar conductas agresivas o aliviar molestias como la artritis

Pero los especialistas piden cautela. El cannabidiol, o CBD, es un compuesto derivado del cannabis y del cáñamo que no produce el efecto psicoactivo del THC. Aun así, su uso en perros sigue apoyado en una base científica todavía limitada

Qué se sabe hasta ahora

Las investigaciones disponibles son pocas, de corta duración y, en varios casos, con muestras reducidas. Además, algunos estudios fueron financiados por empresas vinculadas al propio mercado del CBD

La mayor parte de la evidencia se concentra en tres áreas: dolor por artritis, convulsiones y dermatitis atópica. Los resultados sugieren posibles beneficios, pero no muestran un cambio contundente en el tratamiento de estas enfermedades

En perros con convulsiones, un ensayo encontró menos días con crisis en los animales que recibieron CBD, aunque no hubo una reducción global claramente superior frente al placebo. En otro estudio sobre dolor crónico, muchos perros mostraron puntajes más bajos tras 90 días de aceite de CBD, aunque la mayoría también recibía gabapentina

Otras investigaciones no hallaron diferencias relevantes frente al placebo en casos de osteoartritis

También se han observado posibles efectos sobre la picazón en perros con dermatitis atópica, sobre todo cuando el CBD se usa junto con otros fármacos. En cambio, para la ansiedad, los estudios no han mostrado mejoras importantes en miedo por ruido, estrés o agresividad

Riesgos y precauciones

Los veterinarios señalan que el CBD probablemente sea seguro para muchos perros sanos, pero faltan estudios de seguridad a largo plazo. En algunas investigaciones se registró un aumento de enzimas hepáticas, un dato que puede sugerir estrés o daño en el hígado

Entre los efectos adversos reportados figuran tambaleo, náuseas, vómitos, babeo excesivo y menor apetito. También existe la preocupación de que algunos productos contengan niveles distintos de los que anuncia la etiqueta o incluyan contaminantes como metales pesados

Otro punto sensible es el THC. Si un producto tiene más THC del esperado, puede ser perjudicial para los perros, en especial a dosis altas. Además, el CBD puede interactuar con medicamentos que ya toma la mascota, en particular los procesados por el hígado

Por eso, los expertos recomiendan no usar productos diseñados para humanos y consultar siempre al veterinario antes de probar CBD en un perro. También sugieren revisar si la marca publica un certificado de análisis independiente que detalle la concentración real de CBD, THC y posibles contaminantes

Una ayuda posible, no una solución segura

Los especialistas coinciden en que el CBD podría servir en algunos casos puntuales, pero no debe verse como una respuesta universal. Para la mayoría de los problemas de salud en perros, ya existen tratamientos con eficacia probada

En el caso de los gatos, la evidencia es todavía menor y su metabolismo puede responder de forma distinta al de los perros