En un contexto de sobrecarga y ritmo acelerado, cuidar la salud emocional aparece como una necesidad tan importante como atender el cuerpo. El psicólogo Bernardo Stamateas sostiene que ambas dimensiones están conectadas: lo que sentimos impacta en el organismo y el estado físico también modifica el mundo interior

Su punto de partida es claro: las emociones no duran para siempre. A diferencia de los sentimientos, que suelen ser más profundos y estables, las emociones aparecen por tramos breves. Pueden venir y irse en cuestión de segundos o minutos

Qué busca decir cada emoción

Lejos de ser un problema en sí mismas, las emociones cumplen una función. La alegría invita a disfrutar o compartir. La ansiedad puede alertar sobre una amenaza o una preocupación. La vergüenza suele surgir cuando alguien se siente expuesto o evaluado. El enojo, por su parte, puede señalar un límite, un obstáculo o algo que merece revisión

La clave, según esta mirada, no está en silenciarlas sino en escucharlas. El riesgo aparece cuando una emoción toma el mando y termina definiendo las decisiones. Por eso, la propuesta es reconocer lo que se siente sin dejar que eso gobierne la conducta

El cuerpo como regulador

Una de las formas más eficaces de ordenar el mundo emocional es volver al cuerpo. Respirar despacio ayuda a bajar el miedo, la ansiedad y el enojo. Caminar todos los días también favorece estados más positivos

A eso se suman hábitos básicos pero decisivos: dormir bien, comer mejor y sostener rutinas que aporten estructura. El cerebro tiende a buscar orden porque necesita previsibilidad para funcionar con más seguridad. A la vez, conviene dejar espacio para cierta flexibilidad, novedad y espontaneidad, para no caer en la rigidez ni en el tedio

Prácticas concretas para calmar la mente

Entre las recomendaciones, Stamateas propone prestar atención a las señales del cuerpo antes de que se intensifiquen, identificar la emoción y ponerla en palabras. También sugiere diferenciar entre una emoción y un peligro real, preguntándose si lo que se siente responde a un hecho o a una interpretación

Otra herramienta es la respiración rítmica, con inhalación en cuatro tiempos y exhalación en seis, varias veces al día. El movimiento diario, las pausas para estirarse si se pasa mucho tiempo sentado y una alimentación más lenta y consciente también ayudan a bajar la activación

Finalmente, destaca el valor de mantener proyectos en marcha y sostener la esperanza. Para esta mirada, pensamiento y emoción se influyen mutuamente: cambiar la forma de pensar puede modificar lo que se activa por dentro. La idea central es no pelear con las emociones, sino reconocerlas, ordenarlas y usar su energía para avanzar