Daisy Edgar-Jones interpreta a Elinor Dashwood y Esmé Creed-Miles encarna a Marianne en la nueva adaptación cinematográfica de Sentido y sensibilidad, que llega a los cines el viernes
La película está dirigida por Georgia Oakley y se distingue por ser la primera gran versión de la novela de Jane Austen realizada por una mujer. La historia sigue a cuatro mujeres que deben afrontar la pérdida repentina de su fortuna y aprender a sostenerse por sí mismas
Una conexión previa entre las protagonistas
La elección de Creed-Miles resultó especialmente significativa porque ambas actrices ya se conocían. Durante su adolescencia compartieron un verano en Yorkshire, donde participaron en una película independiente y pasaban las noches viendo televisión
Ese vínculo ayudó a construir la relación entre las hermanas. Edgar-Jones explicó que la historia compartida y el conocimiento mutuo les permitieron entrar rápidamente en sus personajes
La directora buscaba intérpretes que pudieran transmitir una conexión familiar creíble. Durante las pruebas de química, las actrices abordaron escenas complejas, incluida una en la que Elinor revela que también atraviesa un desengaño amoroso
La cercanía también apareció en momentos cotidianos. En una de las jornadas de audición, Creed-Miles aprovechó una pausa para comer parte del almuerzo de Edgar-Jones, un gesto que Oakley interpretó como una muestra espontánea de la dinámica entre Elinor y Marianne
Una Marianne con intereses más allá de la actuación
Creed-Miles actúa desde niña y participó en la serie Hanna, aunque nunca se comprometió por completo con una carrera exclusivamente interpretativa. Además de actuar, se interesa por la fotografía, la música y la realización cinematográfica
Sus fotografías de rodaje fueron publicadas en Vogue, forma parte de la banda de rock alternativo Cusk y dirigió un cortometraje. También aceptó el papel por la posibilidad de trabajar con Oakley, a quien admiraba por su película debut, Blue Jean
Una adaptación menos pulida y más cercana
Oakley quiso alejarse de una representación excesivamente impecable de la época de la Regencia. Para definir el tono visual, recurrió a referencias cinematográficas de paisajes ásperos y personajes vulnerables, además de preparar listas de reproducción con música de violín
Los vestidos aparecen con manchas de frambuesa y tierra, mientras que la puesta en escena busca que los personajes parezcan personas reales y accesibles, no figuras distantes detrás de una estética perfecta
La propuesta no pretende romper con el vestuario ni el maquillaje propios del período, sino explorar matices nuevos en la manera en que las mujeres expresan su mundo interior
Para Creed-Miles, la película puede acercar la obra de Austen tanto a quienes ya conocen sus novelas como a una nueva generación de espectadores