Nadia Rodríguez tiene 23 años y es la primera profesional de su familia. Es licenciada en Administración de Empresas y trabaja en el área de cuentas a pagar de una petrolera, cuyas oficinas están en Núñez

Su historia comenzó en Del Viso, provincia de Buenos Aires. Cuando tenía 9 o 10 años, ayudaba a su madre a vender comida en una cancha de fútbol: Liliana cocinaba, mientras Nadia cobraba y hacía las cuentas

La familia tenía pocos recursos. En su casa no había baño y debían caminar hasta una estación de servicio para usar uno. Liliana, que trabaja como empleada doméstica y dejó la primaria para empezar a trabajar, quería que su hija tuviera oportunidades diferentes

El colegio que abrió el primer camino

Con parte de la Asignación Universal por Hijo, Liliana pagó la cuota de un colegio privado. Consideraba que allí Nadia tendría más días y horas de clase. La joven permaneció en esa institución hasta terminar la secundaria

Durante el último año escolar, Nadia conoció a la Fundación Pescar, que ofrecía un programa de formación laboral desarrollado junto con la Universidad del Salvador. A los 17 años se postuló, tuvo una entrevista y fue seleccionada

La capacitación se realizó casi por completo de manera virtual, cuando todavía terminaba la pandemia. Nadia pudo participar con una computadora usada que su madre había comprado a una de sus empleadoras

El programa incluyó talleres, investigación sobre carreras y charlas de orientación. Con ese acompañamiento, la universidad dejó de ser una posibilidad distante y se convirtió en un proyecto concreto

Una beca y una red de apoyo

La misma fundación la impulsó a postularse a una beca para estudiar en la Universidad del Salvador. Nadia fue seleccionada y obtuvo una cobertura del 100% de la carrera

En ese período también fue conectada con BisBlick, una fundación que acompaña a jóvenes que buscan convertirse en los primeros profesionales de sus familias. La organización cubrió materiales de estudio, transporte y otros gastos, además de ofrecer mentorías y una red de acompañamiento

Ese apoyo fue importante para Nadia, que ingresó a una universidad donde muchos estudiantes tenían una realidad económica diferente. A través de la fundación conoció a mentores, profesionales y otros jóvenes con experiencias similares

Del miedo a la primera experiencia laboral

Con el acompañamiento de BisBlick llegó su primera pasantía, en el área de Recursos Humanos de una empresa. Después realizó otra pasantía y, desde hace algo más de un año, tiene su primer empleo formal en una petrolera

Su trabajo modificó la vida cotidiana de Nadia y de su madre. Ahora pueden afrontar con mayor tranquilidad los gastos del hogar y los medicamentos que Liliana necesita por sus problemas de salud. Nadia también sueña con regalarle un viaje a México

Al mirar su recorrido, identifica una sucesión de apoyos: el esfuerzo de su madre, el colegio, la orientación laboral, la beca universitaria, la ayuda para sostener sus estudios, las mentorías y las primeras experiencias de trabajo

Para Nadia, el talento y la voluntad necesitan oportunidades y personas que acompañen cada paso. Por eso les recomienda a otros jóvenes investigar, preguntar y postularse a becas, programas y empleos, incluso cuando el objetivo parezca lejano