Descansar bien no solo mejora la energía del día siguiente: también favorece la recuperación del cuerpo, protege la memoria y ayuda a regular funciones vinculadas con el metabolismo y el estado de ánimo

Sin embargo, el insomnio y las dificultades para quedarse dormido siguen siendo un problema frecuente, muchas veces asociado con el estrés, las preocupaciones o ciertos hábitos que alteran el descanso

Señales de que algo interfiere con el sueño

Especialistas en medicina del sueño señalan que, en condiciones habituales, una persona descansada suele quedarse dormida entre 15 y 20 minutos después de acostarse. Cuando ese tiempo se prolonga de forma constante, puede ser una señal de que conviene revisar la rutina o consultar con un profesional

Diez hábitos que pueden ayudar

Para dormir mejor, se recomienda crear un pequeño ritual antes de acostarse, mantener horarios estables y cuidar el entorno del dormitorio

También puede ser útil elegir colores neutros en la habitación, reducir el ruido, controlar la temperatura, evitar luces innecesarias y alejar las pantallas antes de ir a la cama

Además, conviene prestar atención a la calidad del colchón y las almohadas, despertar los sentidos con rutinas suaves y hacer un “vaciado mental” antes de dormir para sacar de la cabeza pendientes y preocupaciones

Una técnica mental para apagar la actividad del cerebro

La psicología también propone un recurso sencillo para quienes se quedan despiertos por exceso de actividad mental

La idea consiste en imaginar un recorrido muy conocido, como el trayecto entre la casa y el trabajo, y reconstruirlo en detalle. El objetivo es concentrar la atención en una sola tarea y cortar el circuito de pensamientos repetitivos

El método se apoya en tres pasos: acostarse a la misma hora cada noche, elegir una ruta familiar y repasar mentalmente cada elemento del camino, desde semáforos hasta tiendas o edificios. Cuanto más precisa sea la imagen, más fácil resulta mantener la mente ocupada y facilitar el sueño