Dormir bien permite la recuperación física y mental, fortalece el sistema inmunológico, favorece la consolidación de la memoria y contribuye a regular hormonas vinculadas con el metabolismo y el estado de ánimo
El insomnio puede aparecer asociado a preocupaciones, estrés u otros factores. Además de afectar el descanso, esta dificultad puede repercutir en el bienestar y la calidad de vida
Diez hábitos que pueden favorecer el descanso
La doctora Rebecca Robbins, profesora de Medicina del Sueño en la Facultad de Medicina de Harvard, señala que la calidad del sueño no depende únicamente de la cantidad de horas dormidas. También influye el tiempo que una persona necesita para quedarse dormida
La recomendación general de la CDC es dormir entre siete y nueve horas. En una persona descansada, conciliar el sueño suele llevar entre 15 y 20 minutos. Si ese tiempo se extiende de forma habitual, puede ser conveniente consultar con un médico
Estas son algunas medidas que pueden ayudar a mejorar el descanso
- Crear un ritual antes de acostarse.
- Estimular los sentidos como parte de la preparación para dormir.
- Mantener horarios de sueño constantes.
- Elegir colores neutros para el dormitorio.
- Usar un colchón y almohadas de calidad.
- Reducir el ruido.
- Mantener una temperatura fresca.
- Eliminar las luces innecesarias.
- Desconectarse de las pantallas antes de dormir.
- Hacer un “vaciado mental” para dejar en pausa las preocupaciones.
Un recorrido conocido para reducir la actividad mental
La psicóloga Sonia Barber explica que algunas personas permanecen despiertas porque su cerebro continúa en un estado de intensa actividad, incluso cuando tienen sueño. Para disminuir ese nivel de alerta, propone concentrarse en la visualización detallada de un trayecto conocido
La técnica busca dirigir la atención hacia una tarea concreta y evitar que las preocupaciones o los pensamientos repetitivos sigan ocupando la mente. Según la especialista, la práctica puede convertirse en un entrenamiento que facilite conciliar el sueño
Cómo aplicar la técnica
El primer paso es acostarse, cerrar los ojos e intentar mantener la misma hora para ir a dormir cada noche. La regularidad ayuda al organismo a adaptarse a un horario estable
Luego hay que elegir un trayecto conocido, como el camino entre la casa y el trabajo. Debe ser un recorrido que pueda recordarse sin dificultad
Por último, hay que reconstruirlo mentalmente con el mayor detalle posible: semáforos, edificios, negocios y otros puntos de referencia. Cuanto más precisa sea la imagen, más fácil puede resultar mantener la concentración y apartar los pensamientos que interfieren con el descanso