Esther Cañadas fue una de las figuras más destacadas de las pasarelas internacionales en los años 90 y consolidó una trayectoria que la volvió un nombre clave de la moda española. Pero sus comienzos estuvieron marcados por privaciones y mucha improvisación

Una adolescencia marcada por la incertidumbre

La modelo contó que se mudó a Barcelona a los 15 años para intentar abrirse camino en la industria. En esa etapa todavía debía resolver sola muchas cuestiones básicas de la vida cotidiana, entre ellas qué comer y cómo organizar sus comidas

En una entrevista televisiva, Cañadas relató que durante años su dieta se redujo casi por completo a un solo alimento: arroz blanco. Explicó que lo preparaba porque era una de las pocas recetas que sabía hacer y porque, entre viajes, sesiones de fotos y compromisos laborales, terminaba recurriendo siempre a lo mismo por practicidad

Del descuido a la conciencia sobre la salud

Con el tiempo, entendió que no alcanzaba con sostener una imagen acorde a las exigencias del trabajo: también debía cuidar su salud. Más adelante remarcó que en esa época le preocupaba dejar claro que sí comía, porque no quería transmitir un mensaje equivocado a los más jóvenes

Hoy, Cañadas comparte en redes sociales imágenes de su trabajo y también mensajes vinculados con el bienestar emocional y físico. En uno de sus posteos recientes habló de amor propio y lo definió como el respeto y la valoración de uno mismo, con foco en el cuidado personal y en poner límites sanos