En una nueva intervención sobre salud y bienestar, Jorge Tartaglione analizó qué factores pueden ayudar a vivir más y mejor. Según explicó, entre los 55 y 56 años todavía existe una expectativa de varios años de vida por delante sin enfermedad, y subrayó que gran parte de ese recorrido depende de las decisiones personales
Los lugares que asoció con mayor longevidad
El médico mencionó cinco zonas del mundo en las que, dijo, las personas suelen alcanzar edades más altas. Puso como ejemplo a Loma Linda, en California, donde vinculó la longevidad con la fe y la práctica religiosa
También citó a Costa Rica, donde resaltó una alimentación basada en frutas tropicales y un estilo de vida más tranquilo. En Icaria, Grecia, señaló que el movimiento cotidiano forma parte de la rutina diaria por la geografía de la isla, con subidas y bajadas que obligan a caminar constantemente
Otra referencia fue Cerdeña, en Italia, donde destacó el consumo de alimentos naturales y frescos. En ese punto, contrastó esa dieta con los ultraprocesados y defendió todo lo que proviene directamente de la tierra, el mar o la verdulería
El quinto lugar fue Okinawa, en Japón, donde remarcó la importancia de levantarse cada día con una razón concreta para actuar. Puso como ejemplo tareas simples, como caminar, compartir un mate, sacar a pasear al perro o mantener una actividad creativa y social incluso en la vejez
Las claves que enumeró
Tras repasar esos casos, Tartaglione resumió cuatro pilares que, a su criterio, ayudan a extender la vida: una alimentación saludable, actividad física o movimiento constante, una vida social activa y un propósito diario
En su planteo, la longevidad no depende solo de la herencia genética, sino también de los hábitos que cada persona construye a lo largo del tiempo