Hasta que la inteligencia artificial revele todo su potencial, más allá de hacer lo mismo que las personas con mayor velocidad y escala, la novedad parece haber perdido parte de su fuerza transformadora
La escena ocurre en una ciudad de Nueva Zelanda: un niño observa una escultura con forma de abeja como parte de un recorrido cultural llamado Abeja en la ciudad
La iniciativa retoma una tradición del arte público que alguna vez fue disruptiva. También apela a una consigna conocida: cuidar a las abejas
El mensaje conserva su vigencia frente a la disminución alarmante de las poblaciones de abejas y de otros polinizadores, una situación advertida desde hace años
Así, una propuesta cultural que reproduce gestos ya conocidos vuelve a poner en primer plano un problema ambiental persistente