Carolina Álvarez tiene 52 años, es terapeuta y entrena desde siempre. Durante mucho tiempo asistió al gimnasio para bajar de peso y mantenerse en forma. Hoy concurre tres o cuatro veces por semana, por la mañana, con otro objetivo: desarrollar fuerza y cuidar su salud

Su experiencia refleja una transformación en los hábitos de entrenamiento. La estética perdió protagonismo frente a la salud, la autonomía y la calidad de vida. Las rutinas de fuerza y la longevidad dejaron de ser temas exclusivos de especialistas y ganaron espacio en las conversaciones cotidianas

La salud se impone como principal motivación

Un relevamiento realizado entre dueños y operadores de gimnasios de distintas regiones del país muestra que el 65,67% identifica la mejora de la salud general como el principal motivo para entrenar. El cuidado de la apariencia física reúne el 13,67% de las respuestas y bajar de peso, apenas el 1,33%

Guillermo Vélez, director de Mercado Fitness, ubica un cambio decisivo después de la pandemia. Según explica, el ejercicio comenzó a asociarse más estrechamente con la prevención, la funcionalidad y el bienestar cotidiano. En ese contexto, el entrenamiento de fuerza cobró especial importancia por su relación con la autonomía y la prevención de la sarcopenia, especialmente desde los 50 años

Willy Rodríguez, propietario de la red Aires Up, también observa una modificación en el comportamiento de los socios. Antes, la concurrencia crecía sobre todo en primavera y verano y estaba ligada a la imagen corporal. Ahora, el gimnasio es considerado una prioridad durante todo el año y, para muchas personas, incluso una actividad difícil de resignar en épocas de ajuste

Musculación, funcional y Pilates

La musculación y los ejercicios de fuerza concentran el 49,18% de las preferencias. Les siguen el entrenamiento funcional, con el 19,38%, y Pilates Reformer, con el 7,13%

El avance de la fuerza también amplió el de quienes la practican. Las pesas dejaron de estar asociadas únicamente con la búsqueda de masa muscular o con el público masculino. Cada vez más mujeres las incorporan a sus rutinas, sin temor a desarrollar una apariencia excesivamente musculosa

Para Guillermo Napp, profesor de educación física, la fuerza sirve para mucho más que levantar cargas mayores. También permite mejorar la postura, prevenir lesiones y conservar independencia para actividades como subir escaleras, viajar o jugar con los nietos

Nazarena Armesto, bailarina profesional de 35 años, combina musculación y entrenamiento funcional. Cuenta que antes se enfocaba principalmente en la imagen, mientras que ahora valora sentirse fuerte y poder realizar movimientos que antes le resultaban difíciles

Más adultos llegan por recomendación médica

Marta Mira tiene 71 años y comenzó a entrenar en la sala de musculación hace dos años, por indicación de su médico. Convive con artrosis y combina fuerza, stretching y yoga. Según relata, ganó masa muscular, recuperó ocho kilos y percibe una mejoría en la cadera. Asiste seis días por semana

Los datos muestran que su caso forma parte de una tendencia. El grupo de 35 a 49 años todavía representa el 72,57% de las respuestas sobre la composición del público, pero quienes más crecieron en los últimos tres años fueron las personas de 50 a 54 años, con el 30,67%. En conjunto, las franjas de 45 a 64 años explican el 63,11% del crecimiento

Fernando Fenelli, dueño de RedFit, distingue dos perfiles. Los más jóvenes suelen priorizar la apariencia y la hipertrofia; desde los 45 años, en cambio, ganan peso la salud y la calidad de vida

La cirujana plástica Mónica Milito también vincula esta transformación con una mirada más amplia sobre la longevidad. El objetivo, plantea, no es solo vivir más, sino conservar mejores condiciones de salud. En ese enfoque, el ejercicio se suma al descanso, la alimentación y el control de la inflamación

La constancia y los horarios más elegidos

El 53,62% de los operadores ubica la frecuencia habitual en 11 o 12 visitas mensuales, es decir, cerca de tres entrenamientos semanales. Casi la mitad estima que cada sesión dura entre una hora y una hora y cuarto

Napp sostiene que la planificación más efectiva no necesariamente es la más exigente, sino la que puede mantenerse durante el tiempo. Tres sesiones semanales de aproximadamente una hora pueden generar resultados importantes

Brenda Lewenberg, de 51 años, concurre desde hace 15 años al mismo gimnasio. Va a las seis de la tarde, después del trabajo, y actualmente se dedica solo a la musculación. Dice que el principal beneficio no es estético: duerme mejor y siente más energía

La franja posterior a la jornada laboral continúa siendo la de mayor concurrencia. El 59,62% de los operadores ubica el pico entre las 19 y las 21. Sin embargo, las mañanas también crecieron, impulsadas por un público mayor con más disponibilidad y por quienes trabajan de manera remota

El entrenador mantiene su lugar frente a las aplicaciones

A pesar de la expansión de las rutinas difundidas en redes sociales y de las herramientas de inteligencia artificial, el acompañamiento presencial sigue siendo central. El 64,60% de los gimnasios señala que sus socios entrenan principalmente con la guía del profesor de sala y el 24,45% participa en clases grupales

Solo el 3,28% entrena con una rutina propia, mientras que el asesoramiento mediante aplicaciones o inteligencia artificial representa el 0,36%. Rodríguez observa que los jóvenes recurren con frecuencia a las plataformas digitales, pero una amplia mayoría busca al profesor una vez que llega a la sala, especialmente para corregir la técnica y evitar lesiones

Nuevos servicios alrededor del entrenamiento

Entre las propuestas complementarias, las bebidas deportivas y los productos de hidratación concentran el 27,62% de las menciones. Luego aparecen el entrenamiento personalizado, con el 21,60%, y los suplementos nutricionales, con el 12,47%

El 13,59% de los gimnasios todavía no ofrece servicios adicionales. En paralelo, algunos operadores evalúan incorporar alternativas vinculadas con la recuperación física, como baños de frío, botas de compresión y saunas

El cambio general apunta en una misma dirección: el gimnasio dejó de ser únicamente un espacio para modificar la apariencia. Para un público cada vez más amplio, se convirtió en un lugar destinado a preservar la fuerza, la independencia y la salud a lo largo de los años