La milanesa napolitana argentina ocupó el cuarto lugar en un ranking internacional que reunió a las diez mejores preparaciones de carne empanada. El primer puesto fue para el bife a parmigiana de Brasil

La clasificación también incluyó al katsu japonés, que quedó segundo, y a la kotleta po-kyivsky ucraniana, ubicada en el tercer lugar. La versión argentina obtuvo 4,4 puntos

Dos preparaciones argentinas entre las diez elegidas

La milanesa simple alcanzó el sexto puesto, con una calificación de 4,2. Así, la Argentina apareció dos veces en una lista basada en distintas formas de preparar una chuleta empanada

La base del plato se mantiene en varias cocinas: un corte de carne, una cobertura de migas y la cocción en aceite caliente. Las diferencias se encuentran en el tipo y el grosor de la carne, la técnica de fritura, las salsas y los acompañamientos

Una receta con raíces europeas

Los primeros registros vinculados con la milanesa se remontan al siglo XI, en Mediolanum, la actual Milán. En ese período se la identificaba como “lombolos cum panitio”, una preparación que combinaba carne de lomo con pan

La fritura fue documentada en el siglo XVI por Bartolomeo Scappi, quien dejó registrada la receta en su obra Opera dell’Arte di Cucinare, publicada alrededor de 1570

La preparación llegó a la Argentina hacia fines del siglo XIX, junto con la inmigración italiana. Entre las versiones que influyeron en su adaptación local estuvo la “cotoletta a la messinese”, elaborada con pan rallado, ajo, perejil, huevo y queso

Con el tiempo, la receta se adaptó a cortes más finos, como nalga o lomo. También se extendieron versiones preparadas con pollo, cerdo y pescado