Robert Francis Prevost, misionero norteamericano y peruano, fue elegido papa en mayo de 2025 y adoptó el nombre de León XIV. Su elección sorprendió porque no figuraba entre las preferencias más visibles durante el cónclave
Desde el comienzo, su generó preguntas. Algunos intentaron ubicarlo entre los reformistas o los conservadores, mientras otros se concentraron en su pertenencia a la Orden de San Agustín. Como religioso, y no como integrante del clero secular, representa una tradición que también tuvo presencia en la historia del papado
Una figura difícil de encasillar
Las interpretaciones sobre su pensamiento fueron diversas. Se lo vinculó con posiciones cercanas a la teología de la liberación y también se lo acusó de ocultar ideas políticas radicales. Sin embargo, esas lecturas no alcanzan para explicar una personalidad formada por la vida comunitaria, la misión pastoral y la experiencia directa con situaciones de pobreza y exclusión
En algunos aspectos, León XIV comparte preocupaciones con su antecesor: la atención a los pobres, los migrantes, los jóvenes, los excluidos y quienes atraviesan situaciones de sufrimiento. También sostiene la necesidad de acercar a la Iglesia a la sociedad contemporánea y de dialogar con nuevas generaciones especialmente sensibles al cuidado de la casa común
Escuchar antes de hablar
Quienes trataron de cerca a Prevost lo describen como un hombre observador, reflexivo y dispuesto a escuchar. Su trato amable no implica falta de autoridad. Por el contrario, sus decisiones combinan prudencia, claridad y una determinación que procura evitar la confrontación innecesaria
María Lía Zervino, quien trabajó con él en el Dicasterio para los Obispos y en el Sínodo sobre la sinodalidad, destacó su serenidad, su vida interior y su capacidad para generar confianza. También recordó que durante la enfermedad de Francisco rezaba cada noche en el atrio de la Basílica de San Pedro
Para Zervino, esa disposición puede ser relevante en el avance de una conducción más plural de la Iglesia. La sinodalidad exigirá equilibrio para articular distintas comunidades y sensibilidades sin perder unidad
Una formación marcada por Agustín
La identidad agustiniana atraviesa su espiritualidad y su manera de comunicar. Su pensamiento se relaciona con la doctrina social cristiana y con una invitación a la conversión inspirada en san Agustín, a quien considera una referencia central
Prevost fue religioso, misionero y obispo. En el Perú conoció de cerca la marginalidad y debió enfrentar abusos cometidos contra personas vulnerables. Como superior de su orden recorrió todos los continentes y, al dirigir el organismo encargado de los obispos, tuvo contacto con episcopados de distintas partes del mundo
Una voz firme ante el poder
Su tono conciliador no le impide expresar posiciones firmes. Ante los insultos del presidente Donald Trump, sostuvo que no actuaba como político y que continuaría reclamando paz para quienes no tienen voz
Ese equilibrio entre serenidad y firmeza aparece como uno de los rasgos centrales de su . La tarea de León XIV será conducir una institución diversa, atender las demandas de los sectores más vulnerables y sostener un diálogo con la cultura contemporánea sin abandonar sus convicciones
Una eventual visita a la Argentina permitiría conocer más de cerca esa combinación de profundidad espiritual, preocupación por la justicia y vocación de unidad