LONDRES.– El caso del llamado “Putney Pusher”, uno de los misterios policiales más persistentes de Londres, sumó un desenlace inesperado. Nicholas Brandram, un banquero y exmilitar de 44 años que había sido detenido como sospechoso, fue encontrado muerto esta semana en su vivienda de Chiswick

Brandram había sido arrestado el 15 de junio por su presunta relación con el ataque, aunque nunca fue acusado formalmente. La policía describió el fallecimiento como inesperado y señaló que, por el momento, no presenta circunstancias sospechosas

El ataque que quedó registrado en video

El episodio ocurrió el 5 de mayo de 2017 en Putney Bridge. Las cámaras de seguridad captaron a un hombre que corría por la vereda y empujaba a una mujer de 33 años hacia la calle

La víctima cayó delante de un colectivo de dos pisos, cuyo conductor logró desviarse y evitar atropellarla por pocos centímetros. La mujer sufrió heridas menores

Las imágenes se difundieron ampliamente y desencadenaron una búsqueda que incluyó interrogatorios y varios arrestos. Sin embargo, ninguna de esas medidas derivó en una acusación y la investigación fue cerrada en 2018 por falta de nuevas pistas

El expediente permaneció sin avances significativos hasta que la Policía Metropolitana retomó las pesquisas. Tras detener a Brandram, lo interrogó y luego lo dejó en libertad mientras continuaban las averiguaciones

Un sospechoso con vínculos con la realeza

Brandram era director de la banca privada de HSBC y había sido capitán del Ejército británico, con servicio en Afganistán. También tenía vínculos familiares con distintas casas reales europeas

Era nieto de la princesa Catalina de Grecia y Dinamarca y tataranieto de la reina Victoria. Esa conexión incrementó la atención sobre su identidad cuando quedó asociado con la investigación

El martes por la noche, policías y paramédicos acudieron a su casa después de que fuera encontrado inconsciente. Los equipos de emergencia constataron su muerte en el lugar

La familia cuestiona la investigación

Al día siguiente, los familiares de Brandram afirmaron que era inocente y sostuvieron que se quitó la vida tras atravesar “meses de inmensa presión”. También aseguraron que nunca hubo ADN, pruebas forenses ni evidencias confiables que lo ubicaran en el puente durante el ataque

Según la familia, Brandram colaboró con los investigadores, entregó una muestra de ADN y participó voluntariamente en procedimientos de identificación. Aun así, habría permanecido bajo sospecha pública durante meses, una situación que, según sus allegados, le provocó vergüenza, ansiedad y humillación

Los familiares también señalaron que Brandram había enviado un correo electrónico desde su trabajo unos 30 minutos después del ataque y que algunas descripciones físicas de los testigos no coincidían con sus características

Esos argumentos forman parte de la posición de la familia y no constituyen una conclusión oficial. Tras las acusaciones, la Policía Metropolitana remitió sus contactos con Brandram al Independent Office for Police Conduct, el organismo independiente que supervisa la conducta policial en el Reino Unido

La investigación sobre el ataque ocurrido en 2017 continúa formalmente abierta